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columnas de F. Bartolomé
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FUE COMO en los viejos tiempos: más de 10 mil priistas volvieron a hacer vibrar el Palacio de los Deportes. Inaugurado por Gustavo Díaz Ordaz, el domo de cobre vio sus mejores días con Luis Echeverría y José López Portillo; y ayer revivió el fulgor presidencialista con Enrique Peña Nieto, enfundado en una chamarra roja.

BASTANTE satisfecho debe haber quedado Enrique Ochoa Reza, pues la Asamblea Nacional del PRI no sólo no se le salió de las manos, sino que se convirtió en un apapacho multitudinario para un Presidente cuya aprobación anda en apenas el 20 por ciento.

DE CARA al 2018, el dirigente nacional tricolor cumplió con el encargo de Los Pinos de quitar los candados que exigían una probadísima militancia tricolor para aspirar a la candidatura presidencial. Ya se sabrá si el trabajo de cerrajería fue para Aurelio Nuño, José Antonio Meade o realmente un externo que haga competitivo al tricolor.

COMO SEA, el aquelarre tricolor concluyó con saldo blanco en el terreno político y un buen ambiente entre sus asistentes. Claro, falta ver si eso le alcanza a Ochoa para cumplir su promesa de que en 2018 el priismo se llevará taxi completo, perdón, carro completo.

 

 
Y VAYA que este fin de semana sí se cumplió con creces aquello de "Mover a México", pues la Asamblea Nacional del PRI se convirtió en el motor de la industria aeronáutica.

BASTABA con asomarse a los pasillos, restaurantes, bares y baños del AICM para ver por todos lados chalecos, camisas y chamarras rojas. La marea colorada de los priistas exhibió capacidad de movilización de cuadros. Ojalá que tooodos esos viajes hayan sido pagados con dinero propio... y no de los mexicanos.

 

 
CUENTAN en los pasillos del PRD que a más tardar el 18 de agosto se anunciarán cambios en la presidencia y la secretaría general de ese partido.

SEGÚN ESTO, ya hay un acuerdo para que la dirigente Alejandra Barrales se vaya a hacer su luchita en la búsqueda de la candidatura a la Jefatura de Gobierno de la CDMX y su segunda de a bordo, Beatriz Mojica, haga lo propio para competir por una senaduría por Guerrero.

SIN EMBARGO, no se convocaría a una elección para renovar todo el CEN perredista, sólo se harían "sustituciones", y la interna se movería al próximo año después de los comicios federales pues la idea es que la organice el INE para evitar pleitos internos.

ESO SÍ, no faltan quienes advierten que falta ver si, después de las elecciones de julio, todavía queda partido qué dirigir.

 
 
 

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