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El voto antiguo

AGENDA CIUDADANA / Lorenzo Meyer


· EL USO POLÍTICO DE LOS POBRES
 
 
En Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza (Crítica, 2012), Daron Acemoglu y James Robinson citan la respuesta de Friedrich von Gentz -ayudante del príncipe austriaco Klemens von Metternich, campeón del conservadurismo en la Europa postnapoleónica- al planteamiento del socialista Robert Owen para que el gobierno austro-húngaro llevara a cabo una política que mejorara la condición de los pobres. Von Gentz fue claro: "No deseamos que todas las grandes masas sean ricas e independientes... ¿Cómo íbamos a gobernarlas entonces?" (p. 268).

En el siglo XIX los Habsburgo se empeñaron en mantener rasgos feudales en su sociedad y el absolutismo en su política porque consideraron que era la única forma de preservar su predominio. Pues bien, algo de esa misma lógica pareciera explicar por qué hoy en México si bien hay una "política contra el hambre", no hay una que se proponga acabar con las causas de esa pobreza (ver los datos de CEPAL sobre el tema). Y es que los pobres pueden ser la mejor clientela para algunos partidos. Disminuir la pobreza es debilitar las bases sociales de ese tipo de partidos y del sistema político que efectivamente opera en México.

 
 
 
 
· UN PUNTO DE VISTA CONTROVERTIDO
 
 
El pie de la foto bien podría ser "los dueños de México se reúnen". La imagen muestra a Carlos Slim y Enrique Peña Nieto (EPN) juntos en una reunión de los miembros de la comunidad libanesa en México. Slim y el Presidente tienen diferencias pero es más lo que los une -preservar el sistema que los encumbró- que lo que los separa. EPN aprovechó esa ocasión para, entre otras cosas, evaluar las elecciones intermedias: "Cuando me preguntan: 'Oiga, a su partido le fue muy bien en la elección [del pasado 7 de junio]'... Sí, es cierto. Y creo que mucho lo explica el que la sociedad está advirtiendo y entendiendo los avances que está habiendo en el desarrollo de nuestra economía" (Reforma, 18 de junio).

Que el PRI se dé por bien servido con apenas el respaldo del 29% del 47% del padrón es una opinión discutible como lo es también la visión presidencial de la economía. El Banco Mundial ha recortado su cálculo para el crecimiento del PIB mexicano del 3.3% al 2.6% en 2015. Sin embargo, en la declaración de EPN hay un punto secundario en el que vale la pena detenerse: "hubo un voto más consciente y razonado". Ese voto "consciente y razonado" no es aún el dominante, pero EPN tiene razón y algo se avanzó.

 
 
 
 
· EL VOTO DURO
 
 
Una encuesta de salida muestra que si bien en 2003 el 47% de los votantes admitió haber favorecido al partido por el que siempre ha votado -el "voto duro"-, en 2015 ya sólo lo hizo el 31% (www.parametria.com.mx/carta_parametrica.php?cp=4776).

El "voto duro" es aquel que el ciudadano otorga sin importar los candidatos, ni el programa o posición del partido al que favorece o lo que la oposición ofrece. El partido al que más benefició ese tipo de conducta en 2015 fue al PRI, pues el 47% de sus votos fueron de ese tipo, inerciales. Le siguieron el PRD (36%) y el PAN (33%). Apenas un 19% de quienes votaron por el PRI dijeron haberlo hecho como efecto de lo que se supone es lo democrático: los argumentos expresados en la campaña electoral.

Alberto Olvera, profesor de la Universidad Veracruzana, formula esta explicación del voto duro priista: "La clave está en que el PRI mantiene el control político en las regiones más pobres del país, en los estados que sufren la violencia más extrema (Coahuila, Chihuahua, Sinaloa, Durango y Tamaulipas), en los que escenifican la movilización popular (Michoacán, Oaxaca y Guerrero), y en los más poblados (Estado de México, Veracruz y Jalisco). El PRI perfeccionó las prácticas clientelares y la compra del voto a través de una enorme red de operadores electorales territoriales, cuyo gigantesco costo resultó invisible para los medios de comunicación y quedó fuera de la supervisión del Instituto Nacional Electoral" (18 de junio).

 
 
 
 
· BASE DEL PODER TRADICIONAL
 
 
Al elaborar una explicación histórica en torno a los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza, Acemoglu y Robinson señalan con numerosos ejemplos que cruzan siglos y continentes cómo los sistemas políticos excluyentes, con economías igualmente excluyentes y muy extractivas, crean el círculo vicioso del subdesarrollo y el autoritarismo. El argumento es claro: las estructuras de poder oligárquicas tienden a sostener a sangre y fuego -literalmente- arreglos económicos altamente inequitativos que impiden, entre otras cosas, la innovación, la competencia y una redistribución más justa del poder político y los bienes materiales. El subdesarrollo, argumentan, es en primer lugar y sobre todo un resultado de los sistemas políticos excluyentes.

Mientras la naturaleza de la política mexicana se mantenga fiel a sus orígenes -y el "voto duro", clientelar, es parte de esos orígenes- el resultado será la persistencia de los efectos de un sistema oligárquico: la limitación de la prosperidad a un círculo muy pequeño, con la pobreza como destino de la mayoría.


Nota: para ahondar en el tema de la columna del 4 de junio -los efectos demográficos de la violencia en México en los últimos años- puede verse también a Carlos Echarri et al. en Journal of Epidemiology and Community Health (24/09/2014).

 
agenda_ciudadana@hotmail.com
 
 
 
 
 
 
 
 

Doctor en relaciones internacionales por El Colegio de México y post doctorado en ciencia política por la Universidad de Chicago. Hasta 2012 fue profesor en el CEI de El Colegio de México y actualmente lo es de la UNAM. Ha publicado 17 libros sobre temas mexicanos y media docena como coautor. Tiene docenas de capítulos en libros y más de un centenar de artículos en revistas. Es comentarista en radio y televisión y Premio Nacional de Ciencias y Artes 2011.

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