Más de Portada
Descarta Marina niños atrapados en Rébsamen
Semar informó que en Colegio Rébsamen no hay indicios de niños atrapados bajo los escombros, han muerto 25 personas y se han rescatado a 11.
En el corazón del desastre
Agotan recursos para dar con mujer
Hay aún atrapados con vida.- Peña
Exhibe sismo fallas de L12; cierran tramo
Buscan a 50 personas en edificios caídos
Suman 137 muertos en CDMX por sismo
Van 2 mil 633 lesionados en 3 estados
Demuelen inmuebles dañados en Jojutla
Recorte a partidos, con cargo a 2017.-SHCP
Sube a 73 cifra de fallecidos en Morelos
Recuperan 4 cuerpos más en Chimalpopoca
Compartir artículo:
¿Quieres recibir en tu correo electrónico un resumen noticioso de la sección Vida?
Solo por hoy
Por los siguientes 3 días
Durante una semana

Meditación, camino a bien morir

  • Más allá de las creencias religiosas de cada persona, controlar la mente y aprovechar al máximo la vida es el camino hacia el "bien morir". Foto: Tomada de runners.es
Paloma Villanueva
La forma en que cada persona experimenta la muerte depende de su capacidad para controlar su mente, explica el maestro budista Dzogchen Ponlop Rinpoché.

El autor de La mente más allá de la muerte (Kairós), considera que el miedo a la muerte surge porque las personas olvidan que todo es impermanente y viven la vida como si fuera a durar por siempre.

"Normalmente en occidente pensamos que lo impermanente es negativo, que se equipara a morir, a perder; pero realmente la impermanencia es positiva porque implica cambio. Si no hubiera cambio estaríamos atorados siempre en el mismo lugar.

"La enseñanza budista nos dice que la vida es impermanente, que no dura mucho y eso la hace preciosa, algo que debemos atesorar y aprovechar lo más posible", aconseja.

Rinpoché contesta que hay un estado intermedio entre esta vida y la siguiente, que se llama bardo, y que es distinto para cada persona dependiendo de lo que haya hecho con su vida y de qué tanto logró controlar su mente.

"Esta experiencia del estado intermedio es como tomarse un descanso de la vida que podría equipararse a unas vacaciones. Las vacaciones dependen de los arreglos que hayamos hecho, si escogimos un lindo lugar y además nuestro estado mental es el adecuado, vamos a disfrutar de las vacaciones, pero si nuestra mente no está contenta, las vacaciones pueden resultar horribles.

"En este periodo del bardo suceden muchas cosas, hay apariencias, algunas son pacíficas y bonitas, otras son más difíciles, incluso iracundas y no necesariamente placenteras, lo que determina si vamos a disfrutar o no este espacio es qué tanto control y poder tengamos sobre nuestra propia mente", describe.

Rinpoché se refiere a controlar la mente no en un sentido de poder agresivo, sino más bien a reconocer nuestros propios pensamientos y emociones, para entonces poder influir sobre ellos.

En el budismo tibetano se describen seis etapas o bardos, que abarcan el espectro completo de la vida y la muerte.

El primero es el bardo natural de esta vida, señala Rinpoché, y la idea es hacer lo que sea necesario para que este periodo entre el nacimiento y la muerte sea significativo, beneficioso y productivo no sólo para uno mismo sino también para los demás.

El segundo bardo es el del sueño, en el que se establece que los sueños son un medio para transformar la mente, por lo que el maestro budista incluye en su libro entrenamientos en el yoga del sueño y ejercicios para volvernos conscientes cuando estamos soñando e influir en esas experiencias oníricas.

La clave del tercer bardo es la meditación, que de acuerdo con Rinpoché permite a las personas ser más tranquilas, gentiles, amorosas, compasivas; y sobre todo, hacer algo bueno por los demás.

"Durante un tiempo disfrutamos de estos tres bardos pero llega un momento en que nos tenemos que morir y es cuando el bardo de la agonía, este proceso puede ser doloroso y negativo si no hemos estado familiarizados con nuestra mente, pero si sabemos controlarla puede ser beneficioso y no demasiado difícil", sostiene.

El maestro budista explica que en el bardo de la agonía sucede la disolución de los cinco elementos que conforman el cuerpo (tierra, agua, fuego, viento y espacio).

"El siguiente es el bardo de dharmata, donde se manifiesta la energía de la iluminación o la energía divina.

"Si aquí estamos familiarizados con nuestra mente se nos presenta una oportunidad de liberarnos de la confusión y el sufrimiento, y volvernos uno con la energía iluminada", refiere.

El último bardo es el del devenir, que es el proceso de renacer y está caracterizado por tres emociones fundamentales que son los celos, la pasión y la agresión.

Más allá de las creencias religiosas de cada persona, Rinpoché sostiene que controlar la mente y aprovechar al máximo la vida no sólo para buscar la felicidad propia, sino también la de los demás, es el camino hacia el "bien morir".
Hora de publicación: 00:00 hrs.

FOTOGALERIAS RELACIONADAS

GALERIA MULTIMEDIA RELACIONADAS

GRÁFICOS ANIMADOS RELACIONADOS

Más de Superación

UN VISTAZO A LOS COMENTARIOS