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FRANCISCO EN MÉXICO

México, cada vez menos católico

Andro Aguilar

(07 febrero 2016) .-00:00 hrs

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La primera visita del Papa Francisco a México se realizará en medio de una pérdida de fieles católicos que no ha parado desde la mitad del siglo XX.

Los censos de INEGI muestran que el porcentaje de católicos en México cayó, de 98.2 por ciento en 1950, a 82.7 por ciento en 2010. Pero podrían ser menos, si se considera que buena parte de quienes se dicen católicos no practican su religión.

El antropólogo Elio Masferrer Kan encontró que sólo el 46.37 por ciento de los mexicanos cumple con esos sacramentos, con base en cifras aportadas por la Iglesia sobre comuniones y confirmaciones.

Esto obedece a la lejanía de los jerarcas de la Iglesia hacia sus fieles, sostiene Masferrer.

"La Iglesia católica no tiene vocaciones, no tiene buenas propuestas. No ha conseguido hacer algo armónico con la sociedad mexicana. Por otro lado, los obispos, el clero diocesano, han estado coartando la expansión de los cleros religiosos y las monjas. La Iglesia está dividida y quienes tienen nuevas propuestas han sido de alguna manera relegados por la jerarquía diocesana que no quiere que se haga ningún cambio".

El clero diocesano al que se refiere Masferrer está conformado por 12 mil 506 sacerdotes, 170 obispos y cinco cardenales aglutinados en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). Los sacerdotes pertenecientes al clero religioso, donde confluyen órdenes como los dominicos o jesuitas -a la que pertenece Francisco- se congregan en la Conferencia de Superiores Mayores Religiosos de México (CIRM).

No existen cifras que permitan medir el impacto que ha tenido la popularidad del pontificado de Francisco en el catolicismo en México, pero Rodolfo Soriano Núñez, doctor en sociología e investigador del fenómeno religioso, ve poco probable que el número de fieles repunte con esta primera visita.

Soriano recuerda que Juan Pablo II, un personaje igualmente mediático, visitó México en cinco ocasiones, justo en el periodo en que se suscitó la debacle del catolicismo.

La primera de esas visitas fue en 1979. El censo inmediato a ese viaje arrojó que 92.6 por ciento de los mexicanos aún eran católicos. La última ocurrió en 2002, y los registros ya habían bajado a 88 por ciento.

Soriano Núñez coincide con Masferrer: la responsabilidad es de la jerarquía eclesiástica.

"Si algo demostraron las visitas de Juan Pablo II es que no hay un efecto mágico que se traslade directamente a los fieles. Si los obispos siguen viviendo alejados de las necesidades de la gente, de sus preocupaciones, no habrá repunte alguno", indica.

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A pesar de los datos revelados por los censos, México sigue siendo un activo importante para el Vaticano. Según sus propios cálculos, es el segundo país con más fieles en el mundo (99.6 millones). Y, hasta 2005, según difundió su entonces titular de la Prefectura de Asuntos Económicos, México era el noveno país que más dinero le aportaba, después de Estados Unidos y siete naciones europeas.

En 2015, el Vaticano difundió que América contenía aún la mayoría de católicos en el mundo, con 49 por ciento, seguido por Europa.

Cuando Jorge Mario Bergoglio se convirtió en el primer Papa de América Latina, la asociación Latinobarómetro analizó la presencia de católicos en esta región.

De acuerdo con su estudio, sólo en dos países el catolicismo no disminuyó: México y República Dominicana. En México, aumentó de 77 a 79 por ciento entre 1995 y 2013.

El promedio de disminución de católicos en ese lapso en Sudamérica fue de 10 por ciento, y en Centroamérica de 17 por ciento.

De las 18 naciones evaluadas en cuanto a su promedio de católicos, México sólo se situó por debajo de Ecuador y Paraguay.

Renee de la Torre, coordinadora del Atlas de la diversidad religiosa en México, editado por la Secretaría de Gobernación, destaca la importancia de México para el Vaticano por la menor disminución de católicos en comparación con la región, por lo menos en cuanto a los católicos nominales.

La especialista explica que este fenómeno se puede deber a la vitalidad del culto guadalupano y la histórica identidad religiosa arraigada en la cultura y las fiestas populares.

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Pero eso no ha evitado que la fe católica pierda terreno frente a otras creencias, principalmente en el sureste y en la frontera con Estados Unidos.

Chiapas y Chihuahua, dos de las cinco entidades que visitará Francisco, tienen un porcentaje de católicos menor a la media nacional.

Si continúa la actual tendencia de religiosidad, en el censo de 2020, el porcentaje de católicos en Chihuahua se reduciría a 74.8 y, en Chiapas, por primera vez serían minoría, con 38.8 por ciento.

En su paso por ese estado del sureste, según anunció la Diócesis de San Cristóbal, el Papa usará un báculo con motivos indígenas y un sahumerio de barro.

El argentino también visitará la tumba de Samuel Ruiz, impulsor de los conceptos sociales contenidos en el Concilio Vaticano Segundo.

Una de las acciones que tomó Samuel Ruiz en su diócesis fue la implementación de diáconos permanentes, solteros o casados, para tener mayor alcance en la población ante la insuficiencia de sacerdotes, cuya proporción Elio Masferrer calcula en un sacerdote por cada 7 mil fieles, a diferencia de los pastores evangélicos, con uno por cada 400.

En el 2000, bajo el papado de Juan Pablo II, fue prohibido el nombramiento de diáconos permanentes, por lo que la medida de Samuel Ruiz fue suspendida. Pero, en enero de 2014, Francisco volvió a permitir su nombramiento.

Los actos como el de Chiapas por parte de Francisco son interpretados por los investigadores Elio Masferrer y Rodolfo Soriano como un intento de disputar a la CEM el control de los católicos.

"La intención es disputarle el control político, teológico, religioso de los feligreses mexicanos a la CEM, y fortalecer a los religiosos, que son quienes siguen la línea del Papa", asegura Masferrer.

Soriano Núñez, sin embargo, ve con reservas los alcances del Papa en la jerarquía católica mexicana.

La única influencia directa que tiene el Papa sobre la estructura de la jerarquía mexicana es en el nombramiento de prelados, obispos y arzobispos. Su margen de maniobra se reduce principalmente a los espacios cedidos por los obispos que llegan al límite de su ejercicio: 75 años de edad.

Hasta el momento, Francisco ha nombrado a 14 obispos mexicanos, estableció la nueva diócesis de Cuautitlán y nombró cardenal en Morelia a Alberto Suárez Inda.

"Hay una necesidad de disputar por lo menos los términos del diseño de los procesos pastorales en México, pero no creo que tenga las condiciones para lanzar un cambio importante", advierte.