Nuestra democracia

Luis Rubio


La democracia mexicana está en problemas: para unos, es la causa del ascenso en la criminalidad; para otros, ésta ha permitido la descentralización del poder que, a su vez, dio rienda suelta a los gobernadores para dispendiar los recursos, incurrir en todo tipo de actos de corrupción y vivir en la impunidad; para la mayoría, la democracia no ha traído consigo un mejor sistema de gobierno, una economía más exitosa o una sociedad más igualitaria. De acuerdo a estos diagnósticos, la solución -implícita, porque (casi) nadie se avienta el tiro de proponerla abiertamente- reside en la reconstrucción del viejo sistema político o algo similar.