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Año de reformas de participación social

  • Tomás Figueroa, Subsecretario de Enlace Legislativo y Concertación Social. Foto: Archivo
Tomás Figueroa


Aunque ya en Jalisco había figuras de democracia directa, se suman herramientas como el gobierno abierto, ratificación constitucional, revocación de mandato, plebiscito, referéndum, entre otras, para que los habitantes puedan incidir en los asuntos públicos

Una vez más el Estado de Jalisco se puso a la vanguardia en temas de participación democrática. Una vez más dimos un paso al frente para involucrar de manera eficaz a la gente en los procesos de toma de decisiones. Una vez más aprobamos temas de interés que impactarán a la agenda pública a través de la participación social.

Mientras en otros ámbitos pareciera que la tendencia es a centralizar las decisiones que nos atañen a todos, durante 2016 aprobamos figuras y herramientas que involucran a los ciudadanos en los asuntos públicos.

Una democracia sin participación ciudadana garantizada puede quedar en un ejercicio elitista, alejado de las bases sociales. Por ello, era menester acercar a los ciudadanos e involucrarlos en las decisiones colectivas para lograr una democracia más consistente y durable.

Para nadie es un secreto la crisis de legitimidad por la que atraviesa la política a escala mundial. De estos aprietos de legitimidad no somos ajenos ni en el País, ni en Jalisco. Así, el Gobierno del Estado impulsó las reformas a través de las cuales se les otorga a los ciudadanos la potestad y las atribuciones para participar de una manera más completa.

Una democracia no es plena si los principales protagonistas están relegados a elegir representantes cada determinado periodo y después no tienen manera de participar activamente en la toma de decisiones colectivas o de llamar a cuentas a sus representantes.

El espíritu que animó estos cambios fue facilitar los mecanismos para que los ciudadanos participen, deliberen, exijan cuentas y, en caso de ser necesario, sancionen a sus representantes.

Históricamente, el modelo representativo adoptado por el Estado mexicano para el ejercicio del poder corresponde al de una democracia delegativa, sin vigilar ni dar seguimiento a sus actividades, sin exigir transparencia, apertura de datos y una clara rendición de cuentas, y no tanto al de una democracia participativa.

En nuestro País, durante las últimas décadas se ampliaron los procesos de liberalización política y transición a la democracia, lo que conllevó a la incorporación de figuras de democracia directa en nuestra Carta Magna. En el caso de las entidades federativas, Chihuahua estableció en su Constitución figuras de referéndum y plebiscito (1994); posteriormente, San Luis Potosí estableció esas mismas figuras (1996) y Jalisco estableció el plebiscito, referéndum e iniciativa popular (1997). Estas fueron las primeras y principales figuras de democracia directa.

Fue necesario, y de nodal importancia, darle un nuevo impulso a la participación democrática en Jalisco mediante el logro de dos objetivos:

1) Reducir los requisitos existentes en las figuras actualmente vigentes.

2) Introducir nuevos instrumentos de participación democrática que permitirán un sano equilibrio entre democracia directa y democracia representativa.
El espíritu que animó estos cambios fue reducir en al menos el 50 por ciento los requisitos vigentes en el Estado de Jalisco para la realización de las figuras de democracia directa y facilitar su instrumentación con mecanismos y procedimientos sencillos; además, se busca aportar elementos cualitativos que hagan expedita su solicitud y realización mediante la participación de asociaciones vecinales como sujetos con legitimación, junto con los ciudadanos, para solicitar el plebiscito y el referéndum municipal.

Las herramientas y mecanismos con los que contaremos ahora los jaliscienses son gobierno abierto, plebiscito, referéndum, ratificación constitucional, iniciativa popular, iniciativa popular municipal, presupuesto participativo, La revocación del mandato, consulta popular, contraloría social, cabildo abierto, y juntas municipales.

La hora de la democracia de calidad, plena y con contenidos más cercanos a la gente está aquí. Los mecanismos de participación social ya son una realidad, ahora corresponderá a la gente hacerlos suyos de manera provechosa.

*El autor es subsecretario de Enlace Legislativo y Concertación Social
Hora de publicación: 00:00 hrs.

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Acusan alumnos de UG detenciones

Año de reformas de participación social

Tomás Figueroa
(01 enero 2017).-
  • Tomás Figueroa, Subsecretario de Enlace Legislativo y Concertación Social. Foto: Archivo



Aunque ya en Jalisco había figuras de democracia directa, se suman herramientas como el gobierno abierto, ratificación constitucional, revocación de mandato, plebiscito, referéndum, entre otras, para que los habitantes puedan incidir en los asuntos públicos

Una vez más el Estado de Jalisco se puso a la vanguardia en temas de participación democrática. Una vez más dimos un paso al frente para involucrar de manera eficaz a la gente en los procesos de toma de decisiones. Una vez más aprobamos temas de interés que impactarán a la agenda pública a través de la participación social.

Mientras en otros ámbitos pareciera que la tendencia es a centralizar las decisiones que nos atañen a todos, durante 2016 aprobamos figuras y herramientas que involucran a los ciudadanos en los asuntos públicos.

Una democracia sin participación ciudadana garantizada puede quedar en un ejercicio elitista, alejado de las bases sociales. Por ello, era menester acercar a los ciudadanos e involucrarlos en las decisiones colectivas para lograr una democracia más consistente y durable.

Para nadie es un secreto la crisis de legitimidad por la que atraviesa la política a escala mundial. De estos aprietos de legitimidad no somos ajenos ni en el País, ni en Jalisco. Así, el Gobierno del Estado impulsó las reformas a través de las cuales se les otorga a los ciudadanos la potestad y las atribuciones para participar de una manera más completa.

Una democracia no es plena si los principales protagonistas están relegados a elegir representantes cada determinado periodo y después no tienen manera de participar activamente en la toma de decisiones colectivas o de llamar a cuentas a sus representantes.

El espíritu que animó estos cambios fue facilitar los mecanismos para que los ciudadanos participen, deliberen, exijan cuentas y, en caso de ser necesario, sancionen a sus representantes.

Históricamente, el modelo representativo adoptado por el Estado mexicano para el ejercicio del poder corresponde al de una democracia delegativa, sin vigilar ni dar seguimiento a sus actividades, sin exigir transparencia, apertura de datos y una clara rendición de cuentas, y no tanto al de una democracia participativa.

En nuestro País, durante las últimas décadas se ampliaron los procesos de liberalización política y transición a la democracia, lo que conllevó a la incorporación de figuras de democracia directa en nuestra Carta Magna. En el caso de las entidades federativas, Chihuahua estableció en su Constitución figuras de referéndum y plebiscito (1994); posteriormente, San Luis Potosí estableció esas mismas figuras (1996) y Jalisco estableció el plebiscito, referéndum e iniciativa popular (1997). Estas fueron las primeras y principales figuras de democracia directa.

Fue necesario, y de nodal importancia, darle un nuevo impulso a la participación democrática en Jalisco mediante el logro de dos objetivos:

1) Reducir los requisitos existentes en las figuras actualmente vigentes.

2) Introducir nuevos instrumentos de participación democrática que permitirán un sano equilibrio entre democracia directa y democracia representativa.
El espíritu que animó estos cambios fue reducir en al menos el 50 por ciento los requisitos vigentes en el Estado de Jalisco para la realización de las figuras de democracia directa y facilitar su instrumentación con mecanismos y procedimientos sencillos; además, se busca aportar elementos cualitativos que hagan expedita su solicitud y realización mediante la participación de asociaciones vecinales como sujetos con legitimación, junto con los ciudadanos, para solicitar el plebiscito y el referéndum municipal.

Las herramientas y mecanismos con los que contaremos ahora los jaliscienses son gobierno abierto, plebiscito, referéndum, ratificación constitucional, iniciativa popular, iniciativa popular municipal, presupuesto participativo, La revocación del mandato, consulta popular, contraloría social, cabildo abierto, y juntas municipales.

La hora de la democracia de calidad, plena y con contenidos más cercanos a la gente está aquí. Los mecanismos de participación social ya son una realidad, ahora corresponderá a la gente hacerlos suyos de manera provechosa.

*El autor es subsecretario de Enlace Legislativo y Concertación Social


Hora de publicación: 00:00 hrs.