Más de Reforma
Reevalúa EU programas en México tras nota de AMLO
Violó AMLO debido proceso.- De la Garza
Resguarda el Chopo memoria rebelde
Urgen poner alto a venta de niñas en Guerrero
Niegan descongelar cuentas de hermana de Gutiérrez
Fallece el histrión Norman Lloyd a los 106 años
Rechaza Evelyn Salgado asistir a segundo debate en Guerrero
Califica PRI como 'burda' intervención de AMLO en NL
Rechaza Cabeza de Vaca operaciones ilícitas en México y EU
Suman 33 muertes por ataques entre Hamas e Israel
Marchan en Jalisco por hermanos González
Denuncian a candidato de PVEM por reparto de tarjetas en SLP
¿Quieres recibir en tu correo electrónico un resumen noticioso de la sección Ciudad?
Solo por hoy
Por los siguientes 3 días
Durante una semana

Los olvidados en Xochimilco

  • El sismo también truncó el abasto de agua. Colonos de San Gregorio en Xochimilco tienen que acarrear agua con cubetas hasta sus casas. Foto: Víctor Zubieta


Augusto Atempa
Ha pasado más de una semana desde que un sismo sacudió poblados de Xochimilco y desde entonces la situación se ha complicado para sus habitantes, quienes acusan el olvido de las autoridades y agradecen el apoyo de voluntarios.

La mañana del miércoles, de boca en boca, una alerta provocó que los vecinos de Santa Cruz Acalpixca dejaran las ruinas de sus casas para reunirse en tres puntos del pueblo: una camioneta con voluntarios comenzaría la repartición de víveres.

Al frente de la fila estaba Felisa Franco, una mujer de 58 años, quien tuvo que esperar de pie más de cinco horas para recibir una bolsa de lentejas, rollos de papel higiénico y varias botellas de agua por parte de integrantes de la Universidad Marista.

Sobre la calle Cuarta Chontales se encuentra la casa de María Guadalupe, quien desde hace 30 años llegó a vivir ahí, ahora sus cosas permanecen en el patio protegidas de la lluvia con una lona.

Su esposo, nietos e hijas duermen en lo que quedó de la sala, sobre un par de colchones y colchonetas, bajo el temor de que su casa pueda venirse abajo de un momento a otro, pues el sismo provocó un hundimiento y quebró paredes y ventanas.

"Hasta el momento, las autoridades no han venido a ver los daños de las casas, en esta calle hay mucho riesgo de colapsos, las paredes se agrietaron y ladearon, el piso está inclinado, no pueden pasar carros porque hacen vibrar las estructuras", platica María Guadalupe.

Son las 16:20 horas y el cielo comienza a cerrarse, una nube de polvo abre el paso a la intensa lluvia.

Las filas de damnificados que buscan recibir víveres comienzan a romperse, pero no para regresar a sus casas sino para refugiarse debajo de una lona, son varias horas y no quieren volver con sus familias con las manos vacías.

Durante más de ocho días, los afectados han tenido que vivir sin una gota de agua potable que cubra sus necesidades básicas, por ello, un grupo de 10 personas se reunieron a las afueras de un pozo de agua de la Ciudad de México tratando de ordeñar el poco líquido que de ahí salía.

Además del agua, los afectados también viven sin gas para poder cocinar, esto motivó a Angélica Soto de Guevara, habitante de la Colonia Narvarte, a preparar ollas con frijoles y arroz para repartirlos entre los damnificados.

La situación en San Gregorio Atlapulco mejora un poco más, ahí los víveres continúan llegando a los centros de acopio, pero no de las manos de las autoridades sino del mismo voluntariado.

Durante tres días, en Fresnillo, Zacatecas, comenzó una campaña para recaudar la mayor cantidad de suministros hasta que se juntaron dos toneladas, entre alimentos, medicinas y artículos de limpieza personal.

"A las 4:00 de la mañana, nos vinimos para acá. Viajamos 15 horas y optamos por traer la ayuda a Xochimilco porque es una de las zonas afectadas que más lo necesita y seguirá necesitando conforme pasen los días", explicó Abdel, zacatecano voluntario.

Caminar por las calles de San Gregorio Atlapulco refleja la magnitud del terremoto de aquel martes 19 de septiembre, las paredes de las casas han sido sustituidas por lonas de plástico o macetas, otras más quedaron completamente inhabitables, sólo quedan aquellos castillos que forman un esqueleto.

La Parroquia de San Gregorio también fue víctima del movimiento telúrico, la cúpula se vino abajo, las paredes de la plaza se desplomaron y, ahora, sólo la adornan aquellas cintas de precaución colocadas por las autoridades.

Tras quedarse sin puertas ni paredes, la familia Chapa Solares realiza guardias nocturnas para evitar que los delincuentes se roben las pocas pertenencias que aún les quedan.

Los afectados ven pasar el tiempo mientras levantan las piedras de sus casas buscando la presencia de las autoridades para que les ayuden a reconstruir los cimientos de lo que alguna vez fue su hogar.
Hora de publicación: 00:00 hrs.

FOTOGALERIAS RELACIONADAS

GALERIA MULTIMEDIA RELACIONADAS

Más de Grupos vulnerables

UN VISTAZO A LOS COMENTARIOS