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Rescata Buechner 'voces raras'

  • Sara Davis Buechner tocará el fin de semana como solista con la OFUNAM. Foto: Héctor García
  • En septiembre de 1998 hizo su debut como Sara, ya no como David Buechner, venciendo el miedo a la discriminación y las consecuencias de su decisión en el conservador mundo de la música clásica. Foto: Héctor García


Erika P. Bucio
Basta mirar el repertorio de la pianista Sara Davis Buechner: obras de compositores rara vez tocados o poco apreciadas. Hacerlas que suenen otra vez le resulta casi un asunto de "justicia social".

De adolescente era comunista. Leía a Trotsky con devoción. Hasta el cartero interpelaba a su madre por sus lecturas. En el único día libre en esta segunda visita a la Ciudad de México, se propuso ir al Museo Frida Kahlo, donde Trotsky fue acogido por el matrimonio Kahlo-Rivera. Por ser lunes, el museo estaba cerrado.

"Hay algo, una sensación de justicia social. Siento que las voces del pasado no hablan. Si son grandes voces, necesitan ser escuchadas. Y me sorprende que, en especial los pianistas, no parecen conocer la vastedad de este repertorio", responde junto al piano en la sala Nezahualcóyotl.

Y se convence de que, entre más música conoce, mucha más queda por descubrir. Regresó de su primera visita a México, en 2016, invitada al Festival Internacional de Piano En Blanco y Negro con todas las partituras que pudo comprar de Ponce, Chávez y Revueltas, que no se consiguen con facilidad en los Estados Unidos. Aunque en esta visita todavía no se atreverá a tocar a Ponce. "Hay que estudiar".

Hay también una cierta sabiduría en la elección de su repertorio. Cuando era joven y escuchaba en Juilliard a sus compañeros estudiando por horas las sonatas de Prokofiev, se preguntaba: "¿Por qué debo pasar horas estudiando una música que no amo tanto, que realmente no siento en el corazón, si hay tantos excelentes pianistas que ya las tocan? Con toda honestidad, ¿qué puedo aportar?".

El programa de su recital de este miércoles a las 20:30 horas en la sala Nezahualcóyotl, dentro del Festival Internacional de Piano, es reflejo de esa convicción. Claro que hay Mozart y Chopin, pero también obras del ruso Anton Arensky y de la estadounidense Dana Suesse, a quien ha grabado. Este sábado y domingo se presentará como solista con la OFUNAM.

Inició una segunda vida como pianista en septiembre de 1998, cuando hizo su debut como Sara, ya no como David Buechner. Logró vencer el miedo a la discriminación y las consecuencias que su decisión tendría para su su carrera en el conservador mundo de la música clásica.

Después de 13 años de vivir en Canadá, donde pudo reconstruir su carrera, volvió a Estados Unidos. Enseña piano desde 2016 en la Universidad de Temple, en Filadelfia. Tenía apenas tres meses de haber vuelto a Estados Unidos, cuando Donald Trump asumió el poder. "Creo que traje la mala suerte", ironiza. "Sobrevivirá hasta la siguiente elección y todo estará bien".

Este jueves impartirá una clase magistral en la sala Carlos Chávez. Siempre se enfrenta a la pregunta de sus estudiantes: "¿Cómo hacer una carrera?" El mundo ha cambiado, ya no aplica la vieja fórmula que antes se daba por sentada: estudia duro, entra a un concurso, gánalo, consigue un agente y toca. Ahora hay pianistas a quienes les basta con subir un video a YouTube. Aunque la cuestión de la calidad siempre quede en el aire.

"El mundo está lleno de gente que no ha podido o no ha querido seguir su pasión", dice. "Miro a mi alrededor y me pregunto: ¿necesitamos más doctores, abogados, presidentes Trump en el mundo? No estoy segura. Pero sí necesitamos más poetas, músicos y escritores. Los necesitamos desesperadamente". Tuvo la suerte, dice, de haber hecho una carrera musical. Aunque tenga compañeros de la preparatoria con más propiedades o dinero. "¡Qué bueno por ellos! Yo tengo a Trotsky y a Revueltas".
Hora de publicación: 00:00 hrs.

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