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Su misión: enseñar a oír

  • Gleenie comenzó a perder la audición y fue diagnosticada a los 12 años con sordera profunda. Cambió entonces el piano por la percusión. Foto: Héctor García
  • Ha tocado en los cinco continentes y grabado más de 30 discos, ofrece cerca de 80 conciertos al año, y ha sido reconocida con el Polar Music Prize y con el nombramiento de Dama del Imperio Británico. Foto: Héctor García
  • En la mayoría de sus conciertos está descalza para conectarse más con el sonido, y para lograr una mejor postura. Foto: Especial
Erika P. Bucio
Evelyn Glennie, la percusionista escocesa, ensaya en el Palacio de Bellas Artes Konzerstück, del islandés Áskell Másson, obra para tarola y orquesta. Como en la mayoría de sus conciertos, está descalza.

Lo hace así para estar más conectada con el sonido. "El sonido viene de abajo hacia arriba", explica después, ya en su camerino. Pero también por razones prácticas: sin zapatos logra una mejor postura, y el Concierto para percusiones de Joseph Schwantner, que tocará en el recinto con la Sinfónica Nacional, le exige moverse con rapidez entre los instrumentos.

Glennie, de 52 años, es de las pocas percusionistas que ha logrado sostener una carrera de tiempo completo como solista. Un camino nada terso, al menos en el comienzo: Criada en la granja familiar en Escocia, comenzó a perder la audición y fue diagnosticada a los 12 años con sordera profunda -la calidad del sonido no es suficiente para entender la palabra hablada-. Cambió entonces el piano por la percusión, y vivió como un instante de éxtasis la primera vez que tocó la tarola.

Recibió una primera negativa de la Royal Academy of Music para ingresar a su programa. Argumentaron que no tenían idea de cuál sería el futuro de un músico con discapacidad auditiva.

¿Cómo les demostró que estaban equivocados?
No lo sé. Tenacidad, quizá. Tenía que asegurarme de tener el nivel para entrar. Ellos tenían que aceptar a personas con el nivel, sin importar sus circunstancias; alguien sin brazos o sin piernas o con ceguera, eso no debía importar. Si tenía el nivel, debía ingresar. Me dijeron que lo tenía, pero aun así no me dejarían entrar. Preparé una segunda audición donde no tocaba percusiones en absoluto, todo era sobre musicalidad en el teclado: lectura de partituras, transposiciones... Hice todo eso porque siempre había tocado el piano. Entonces aceptaron.

Su preocupación era que ninguna orquesta emplearía a un músico con discapacidad auditiva. Les dije que yo no quería estar en una orquesta. No era mi propósito. Era como crear problemas donde no existían.

Fue admitida tras la segunda audición, un parteaguas en los criterios de admisión en las instituciones británicas.

En Hearing Essay (2015), Glennie escribe que, si el público sólo se interesa en saber cómo un músico sordo puede tocar las percusiones, entonces ha fallado como músico. Y deja en claro cuál es el trabajo de un músico: pintar una imagen que comunique al público la escena que el compositor intenta describir.

En una escena del documental Touch the sound, de Thomas Riedelsheimer, que explora la naturaleza del sonido, Glennie toca las percusiones a espaldas de una niña sorda. Cuando se quita el auxiliar auditivo, la niña se da cuenta de que su cuerpo también participa del acto de escuchar.

"En lugar de forzar sus sentidos para oír con el oído, cuando abre su cuerpo puede percibir mucho más, casi como si el cuerpo fuera un gran oído", explica la percusionista sobre aquel encuentro. Una demostración de que no sólo se escucha con el oído.

"Mi misión es enseñar al mundo a escuchar".

Glennie misma pasó muchas horas con su profesor de percusión Ron Forbes aguzando su habilidad para detectar vibraciones con diferentes partes de su cuerpo.

Ha contribuido a ampliar el repertorio para percusiones con comisiones de obra -más de 200 obras dedicadas a ella-. Ha compuesto para televisión y cine, además de colaborar con otros compositores. Ahora mismo, con la Royal Shakespeare Company, escribe música para la obra Troilo y Crésida, de Shakespeare, un montaje satírico y futurista a estrenarse en octubre.

Ha tocado en los cinco continentes y grabado más de 30 discos. Ofrece unos 80 conciertos al año, aunque antes el ritmo era más intenso. Solía pasar tres meses fuera de casa; ahora prefiere no estar más de dos semanas lejos de su hogar en Cambridgeshire, donde atesora una colección de instrumentos de percusión, unos dos mil objetos. En su haber tiene un Polar Music Prize y el nombramiento de Dama del Imperio Británico.

Viene a Ciudad de México por primera vez para ofrecer dos conciertos por los 75 años de The Anglo Mexican Foundation y el British Council en México en Bellas Artes con la Sinfónica, el primero celebrado este viernes, y el segundo, a realizarse este domingo a las 12:15 horas.

Este sábado recibirá, a las 18:00 horas en la Biblioteca Vasconcelos, el doctorado honoris causa de 17, Instituto de Estudios Críticos. En el acto, actores de la compañía Seña y Verbo colaborarán con el Ensamble Liminar en un performance. Además, impartirá el lunes una clase magistral en el Conservatorio Nacional.
Hora de publicación: 00:00 hrs.

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