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Piden alzar la voz por desaparecidos

  • Daniela Rea es autora del libro "Nadie les pidió perdón" y del documental "No sucumbió la eternidad". Foto: Alejandro Velázquez
Guadalupe Irízar
Daniela Rea, ganadora del Premio Breach/Valdez de Periodismo y Derechos Humanos, otorgado por la Oficina en México del Alto Comisionado de la ONU y el Centro de Información de las Naciones Unidas, entre otras organizaciones, considera que los gobiernos que se relacionan con México deben ser más exigentes y críticos con el País ante el creciente número de muertos y desaparecidos.

El premio, entregado este jueves, Día Internacional de la Libertad de Prensa, en la Casa de Francia en México, lleva el nombre de dos periodistas mexicanos asesinados hace pocos meses en Chihuahua y Sinaloa, Miroslava Breach y Javier Valdez, y es un reconocimiento a la labor de los comunicadores en México que arriesgan su vida todos los días.

Además de la ONU, el galardón es impulsado por la UIA, el programa Prensa y Democracia (Prende), la Agencia France Press (AFP) y la Embajada de Francia en México.

"Creo que es importante que los organismos que encabezan el premio, en este caso la ONU, los Gobiernos como la Embajada de Francia que está detrás del premio, y otros muchos Gobiernos tengan como posiciones mucho más firmes respecto de lo que está pasando en México y una postura crítica y de exigencia al Gobierno mexicano", expone Daniela Rea.

En entrevista con REFORMA, la autora del libro "Nadie les pidió perdón" y del documental "No sucumbió la eternidad", sobre la búsqueda de desaparecidos en México, se siente honrada y comprometida con el premio.

Integrante de varios colectivos de trabajo, de la Red de Periodistas de a Pie, luego de formarse en Veracruz y la Ciudad de México, Rea fue premiada el año pasado en el Festival de Cine de Morelia por su documental y cree que el momento en México obliga a una reflexión profunda sobre su futuro.

Nacida en 1982 en Guanajuato, es parte de una generación de jóvenes periodistas narradores. Con base en su experiencia independiente, le apuesta a la multiplicación de redes de trabajo y de apoyo de ciudadanos en diversos ámbitos de la vida profesional y personal, como una manera de reflexionar y enfrentar la situación nacional, que considera preocupante por la impunidad, injusticia y constante violación de derechos humanos.

¿Qué te representa este premio que te da la ONU, que lleva nombre de dos periodistas mexicanos asesinados hace unos meses?

Pues mucha responsabilidad porque si hay algo que destacó el trabajo de Javier y de Miroslava fue su valentía y su generosidad, entre muchas otras cosas, su tenacidad, su responsabilidad. La valentía con la que Miroslava iba a la sierra a escribir, a reportear y la generosidad con que Javier compartía lo que sabía con todos nosotros, con todos los compañeros reporteros y con las familias a las que entrevistó. Es una gran responsabilidad que me hace pensar en cómo ha sido mi trabajo hasta ahora y en qué viene.

Y también es una confrontación por esta contradicción que significa. Por un lado, un premio es como motivo de conmemorar, de celebrar; pero por otro, este premio existe por todo el horror y el dolor que hay detrás. Estamos hablando de Miroslava y de Javier asesinados por hacer su trabajo, y estamos hablando de otros 115 periodistas que han sido asesinados desde el año 2 mil a la fecha, y otros más desaparecidos, y otros muchísimos más que ahorita esta mañana están trabajando en lugares con condiciones muy precarias. Entonces eso es contradictorio porque el nacimiento, lo que gesta este premio es un dolor muy grande... de un País.

Un premio que se gesta con dolor...

Pues sí, lo que gesta este premio es el dolor de este País, de un País que ha vivido en su etapa democrática violaciones a derechos humanos terribles y heridas a la vida, a la vida diaria de las personas. No solamente hablo desde la militarización del País en 2006, sino de la violencia cotidiana, que es con lo que yo empecé a trabajar, que habla una militarización de la vida, de una pobreza y de una marginación que tienen ya muchos años.

Pero el premio también es, al mismo tiempo, una especie de aliento y de abrazo, para decir 'bueno vale la pena lo que estamos haciendo y y hay que seguir haciéndolo y hay que hacerlo muy bien', porque con todo lo que vemos como reporteros en el día y con todo lo que nos toca ver que no funciona, a veces nos sentimos avasallados y nos preguntamos mucho si tiene sentido lo que estamos haciendo ¿no? Y entonces creo que también este premio, sí con todo ese dolor, sí con toda esa responsabilidad y sí con toda esa confrontación, también hay que aprender a recibirlo con cariño y con gratitud y como un esfuerzo, una especie de aliento para hacer mejor el trabajo que hacemos (...).

Tú te has metido en todo el horror, el desgarramiento de los desaparecidos, en las búsquedas. ¿Qué es lo que te determinó enfocarte en esto?

No lo sé. Fíjate que una de las reflexiones a raíz de esto es que es un premio que se da por la cobertura, por el trabajo en derechos humanos, pero yo pensaba que yo no elegí, no fue una decisión consciente de decir un día, cuando empezaba como reportera ,decir yo quiero ser reportera de los derechos humanos.

Esa decisión nunca existió. Lo que existió en mí cuando decidí ser reportera y escribir sobre estas cosas era como una inquietud de tratar de entender primero cómo la gente vive de manera cotidiana pese a las violencias que hay en su contra.Y hablo de eso que me tocó escribir en Veracruz, hablo de los jornaleros, de los niños campesinos y de las personas indígenas que se dedican a la zafra, que es uno de los cultivos más difíciles de realizar. Hablo de los pescadores, de los migrantes, que fue como el origen de mi trabajo en Veracruz, entender cómo se vive, cómo se entiende la vida en ese contexto, y después ya aquí en la Ciudad de México en el periódico REFORMA en donde empecé a hacer ya una cobertura social más consciente.

A partir de la militarización fue preguntarme, tratar de entender cómo se le puede dar sentido a la vida, cuando quien se supone que debe protegerte, es quien te agrede. Y eso fue lo que a mí me llevó a escribir sobre ese trabajo junto con muchos otros compañeros. Más que una decisión consciente de que yo quiero reportear a los derechos humanos, es cómo le puedes dar sentido a tu vida, cómo puedes mantener el ánimo de estar aquí, de estar vivo, cuando eso que es el Estado el que te debería proteger, es el que principalmente te agrede.

El papel del periodismo

¿Y el periodismo cómo te ayudó en este panorama de tantas violación de derechos humanos cotidiana? ¿Sirve el periodismo para esto, o qué pasa con el periodismo?

Claro que sirve, sirve para denunciar que esto está pasando, para que podamos tratar de entender cuáles son como unas maquinarias concretas que permiten que esto pase. Eso. El periodismo nos puede ayudar a saber cómo y cuáles son los mecanismos que hacen por ejemplo que un soldado salga a la calle y mate a una persona, qué hay detrás de todo eso (...).

El periodismo nos ayuda también como una manera alternativa de ofrecer un espacio para que todos estos dolores se hagan evidentes, se muestren y se compartan, y como lo dijo Javier Sicilia cuando arrancó la Caravana por la Paz en el 2011, hacer colectivo ese dolor sirve saber que uno no está solo en esto, sirve para agarrar aire, para hacer relevos, para imaginar formas de que esto pueda salir adelante.

El periodismo sirve para hacernos preguntas, cuando vemos que el nivel de impunidad es tal, que ya se redujo a una cifra que es del 98 por ciento. A esa pregunta de por qué el periodismo, para qué sirve, parece obvio, pero en realidad sí sirve para hacernos preguntas, qué preguntas son las que nos queremos hacer. Las preguntas que van a tratar de ser una guía en esta vida como sociedad, como individuos, como reporteros. O sea qué puede ser justo, qué tipo de justicia queremos, cómo es que llegamos a un momento en el que hay 30 mil personas desaparecidas y no pasa nada ¿no? Creo que eso es importante del periodismo.

Hablamos de desaparecidos, pero también están los muertos que son ya más de 100 mil

Ya vamos casi en 200 mil, pero luego sobre desplazados hay cifras que hablan de 300 mil. Es mucho el daño (...) .

En tu libro tú pones una frase que retomo ahora: "Yo también busco. Busco un País que se me extravió hace varios años..."

Sí...Alguna vez estaba platicando con un amigo y me decía por qué sigues haciendo esto si te provoca tanto dolor. Y yo le decía justo cuando estaba escribiendo el libro que para mí escribir el libro era también una manera de sentirme acompañada por Liliana, por Mayra, por Miriam, por Rosario, por Lety, por El Guaymas, que son todos ellos en sus historias los que están en el libro, porque de alguna otra manera lo que ellos hacían, las maneras tan distintas que ellos tenían de resistir para mí eran también como una especie de lección, una especie de abrazo (...).

Entonces al mismo tiempo, sí, yo tengo un País extraviado, pero también están todas estas personas que a mí me dan, que nos han dado muchísimo a mí y a muchos compañeros nos han dado, parecerá una cosa simple, pero nos han dado ejemplo de que hay que hacer, y nos han dado también una lección de que no podemos rendirnos .Se vale descansar, se vale también tratar de estar bien, se vale regresar con la familia y criar a los hijos, pero tenemos también que regresar.

Desaparecidos fuera de agenda oficial

Y es que este tema de los desaparecidos y los muertos pareciera no ser tema ni del Gobierno ni de candidatos

Es que justo por eso creo que tendríamos que pensarlo desde otro lado. O sea, la verdad es que yo a veces estoy cansada y yo no estoy segura de que la lucha sea ahí, ¿no? De lograr que los candidatos, o el Gobierno.. o sea no sé si esa es la batalla que yo quiero dar, personalmente. Porque me parece que lo que nosotros entendemos como Estado ya no es, ya está completamente transformado.

¿Por dónde quieres ir tú?

Yo creo que va ... no sé, en el nosotros, en el colectivo, en encontrar formas de reporteros de trabajar mejor, de cuidarnos , de encontrar la manera de acompañar a las mamás que están buscando a los hijos desaparecidos, de encontrar alguna forma de construir como algo que trate de ser la justicia a la que queremos llegar, de apelar incluso al cuidado del que hablan las feministas, tan político (...) .

Son redes que se multiplican y es algo que no controla nadie, pero que fortalece a quienes las integran...

Sí, yo sinceramente creo que va por ahí. Esa es la batalla que a mí me interesa dar (...).

¿Qué sigue después del premio?

Creo que es importante que los organismos que encabezan el premio, en este caso la ONU, los gobiernos como la Embajada de Francia que está detrás del premio, y otros muchos gobiernos tengan como posiciones mucho más firmes respecto de lo que está pasando en México y una postura crítica y de exigencia al Gobierno mexicano.

Es muy esquizofrénico, por ejemplo, que la Embajada norteamericana financie la Iniciativa Mérida que es financiar la militarización en el País y, al mismo tiempo, tenga un programa de apoyo a activistas periodistas defensores de derechos humanos como parte de esa Iniciativa Mérida, es que es esquizofrénico.

Y es hipócrita, creo también, entonces pues ahí sí hay un llamado concreto en que asuman su papel de manera clara y sepamos realmente si se puede contar con ellos o no. Los gobiernos tienen mucho que hacer. Los gobiernos, el Gobierno español, el Gobierno canadiense, pensando en ellos, porque son los que he conocido más por el trabajo periodístico, cuyas empresas o empresas de nacionalidad canadiense y española tienen proyectos, megaproyectos que han violado una cantidad de derechos humanos y que ellos sean omisos, eso me parece que no puede ser admisible, no puede ser. No puede ser que no haya ahí no solo una postura crítica hacia el Gobierno mexicano, sino sus propias empresas. Por eso creo que lo que nos imaginábamos como el Estado, ya no es.

PREMIOS

-- 2018
Su documental "No sucumbió la eternidad" se exhibió en el Festival de Cine de Toronto, en abril

--2017
La Red de Periodistas de a Pie de la que es parte ganó el premio de Periodismo Gabriel García Márquez (de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano) en la categoría imagen por el proyecto Buscadores, un trabajo colectivo con los padres que buscan a sua hijos en fosas clandestinas.

--2017
Premio Musas al mejor documental hecho por una mujer en el Festival de Cine de Morelia por "No sucumbió la eternidad", sobre la búsquedas de familiares de desaparecidos.

--2017
Mención honorífica en el Premio Nacional de Periodismo por un proyecto colectivo de investigación llamado" Cadena de mando", que busca entender quiénes son los soldados que están en las calles y por qué llegan a matar.

-- 2013
Recibió el premio Pen Club México de Excelencia Periodística, junto con otros cinco periodistas, por trayectoria...

--Ha recibido diversos premios por crónicas sobre temas de género y justicia y discriminación.
Hora de publicación: 12:35 hrs.

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Piden alzar la voz por desaparecidos

Guadalupe Irízar
(03 mayo 2018).-
  • Daniela Rea es autora del libro "Nadie les pidió perdón" y del documental "No sucumbió la eternidad". Foto: Alejandro Velázquez

Daniela Rea, ganadora del Premio Breach/Valdez de Periodismo y Derechos Humanos, otorgado por la Oficina en México del Alto Comisionado de la ONU y el Centro de Información de las Naciones Unidas, entre otras organizaciones, considera que los gobiernos que se relacionan con México deben ser más exigentes y críticos con el País ante el creciente número de muertos y desaparecidos.


El premio, entregado este jueves, Día Internacional de la Libertad de Prensa, en la Casa de Francia en México, lleva el nombre de dos periodistas mexicanos asesinados hace pocos meses en Chihuahua y Sinaloa, Miroslava Breach y Javier Valdez, y es un reconocimiento a la labor de los comunicadores en México que arriesgan su vida todos los días.

Además de la ONU, el galardón es impulsado por la UIA, el programa Prensa y Democracia (Prende), la Agencia France Press (AFP) y la Embajada de Francia en México.

"Creo que es importante que los organismos que encabezan el premio, en este caso la ONU, los Gobiernos como la Embajada de Francia que está detrás del premio, y otros muchos Gobiernos tengan como posiciones mucho más firmes respecto de lo que está pasando en México y una postura crítica y de exigencia al Gobierno mexicano", expone Daniela Rea.

En entrevista con REFORMA, la autora del libro "Nadie les pidió perdón" y del documental "No sucumbió la eternidad", sobre la búsqueda de desaparecidos en México, se siente honrada y comprometida con el premio.

Integrante de varios colectivos de trabajo, de la Red de Periodistas de a Pie, luego de formarse en Veracruz y la Ciudad de México, Rea fue premiada el año pasado en el Festival de Cine de Morelia por su documental y cree que el momento en México obliga a una reflexión profunda sobre su futuro.

Nacida en 1982 en Guanajuato, es parte de una generación de jóvenes periodistas narradores. Con base en su experiencia independiente, le apuesta a la multiplicación de redes de trabajo y de apoyo de ciudadanos en diversos ámbitos de la vida profesional y personal, como una manera de reflexionar y enfrentar la situación nacional, que considera preocupante por la impunidad, injusticia y constante violación de derechos humanos.

¿Qué te representa este premio que te da la ONU, que lleva nombre de dos periodistas mexicanos asesinados hace unos meses?

Pues mucha responsabilidad porque si hay algo que destacó el trabajo de Javier y de Miroslava fue su valentía y su generosidad, entre muchas otras cosas, su tenacidad, su responsabilidad. La valentía con la que Miroslava iba a la sierra a escribir, a reportear y la generosidad con que Javier compartía lo que sabía con todos nosotros, con todos los compañeros reporteros y con las familias a las que entrevistó. Es una gran responsabilidad que me hace pensar en cómo ha sido mi trabajo hasta ahora y en qué viene.

Y también es una confrontación por esta contradicción que significa. Por un lado, un premio es como motivo de conmemorar, de celebrar; pero por otro, este premio existe por todo el horror y el dolor que hay detrás. Estamos hablando de Miroslava y de Javier asesinados por hacer su trabajo, y estamos hablando de otros 115 periodistas que han sido asesinados desde el año 2 mil a la fecha, y otros más desaparecidos, y otros muchísimos más que ahorita esta mañana están trabajando en lugares con condiciones muy precarias. Entonces eso es contradictorio porque el nacimiento, lo que gesta este premio es un dolor muy grande... de un País.

Un premio que se gesta con dolor...

Pues sí, lo que gesta este premio es el dolor de este País, de un País que ha vivido en su etapa democrática violaciones a derechos humanos terribles y heridas a la vida, a la vida diaria de las personas. No solamente hablo desde la militarización del País en 2006, sino de la violencia cotidiana, que es con lo que yo empecé a trabajar, que habla una militarización de la vida, de una pobreza y de una marginación que tienen ya muchos años.

Pero el premio también es, al mismo tiempo, una especie de aliento y de abrazo, para decir 'bueno vale la pena lo que estamos haciendo y y hay que seguir haciéndolo y hay que hacerlo muy bien', porque con todo lo que vemos como reporteros en el día y con todo lo que nos toca ver que no funciona, a veces nos sentimos avasallados y nos preguntamos mucho si tiene sentido lo que estamos haciendo ¿no? Y entonces creo que también este premio, sí con todo ese dolor, sí con toda esa responsabilidad y sí con toda esa confrontación, también hay que aprender a recibirlo con cariño y con gratitud y como un esfuerzo, una especie de aliento para hacer mejor el trabajo que hacemos (...).

Tú te has metido en todo el horror, el desgarramiento de los desaparecidos, en las búsquedas. ¿Qué es lo que te determinó enfocarte en esto?

No lo sé. Fíjate que una de las reflexiones a raíz de esto es que es un premio que se da por la cobertura, por el trabajo en derechos humanos, pero yo pensaba que yo no elegí, no fue una decisión consciente de decir un día, cuando empezaba como reportera ,decir yo quiero ser reportera de los derechos humanos.

Esa decisión nunca existió. Lo que existió en mí cuando decidí ser reportera y escribir sobre estas cosas era como una inquietud de tratar de entender primero cómo la gente vive de manera cotidiana pese a las violencias que hay en su contra.Y hablo de eso que me tocó escribir en Veracruz, hablo de los jornaleros, de los niños campesinos y de las personas indígenas que se dedican a la zafra, que es uno de los cultivos más difíciles de realizar. Hablo de los pescadores, de los migrantes, que fue como el origen de mi trabajo en Veracruz, entender cómo se vive, cómo se entiende la vida en ese contexto, y después ya aquí en la Ciudad de México en el periódico REFORMA en donde empecé a hacer ya una cobertura social más consciente.

A partir de la militarización fue preguntarme, tratar de entender cómo se le puede dar sentido a la vida, cuando quien se supone que debe protegerte, es quien te agrede. Y eso fue lo que a mí me llevó a escribir sobre ese trabajo junto con muchos otros compañeros. Más que una decisión consciente de que yo quiero reportear a los derechos humanos, es cómo le puedes dar sentido a tu vida, cómo puedes mantener el ánimo de estar aquí, de estar vivo, cuando eso que es el Estado el que te debería proteger, es el que principalmente te agrede.

El papel del periodismo

¿Y el periodismo cómo te ayudó en este panorama de tantas violación de derechos humanos cotidiana? ¿Sirve el periodismo para esto, o qué pasa con el periodismo?

Claro que sirve, sirve para denunciar que esto está pasando, para que podamos tratar de entender cuáles son como unas maquinarias concretas que permiten que esto pase. Eso. El periodismo nos puede ayudar a saber cómo y cuáles son los mecanismos que hacen por ejemplo que un soldado salga a la calle y mate a una persona, qué hay detrás de todo eso (...).

El periodismo nos ayuda también como una manera alternativa de ofrecer un espacio para que todos estos dolores se hagan evidentes, se muestren y se compartan, y como lo dijo Javier Sicilia cuando arrancó la Caravana por la Paz en el 2011, hacer colectivo ese dolor sirve saber que uno no está solo en esto, sirve para agarrar aire, para hacer relevos, para imaginar formas de que esto pueda salir adelante.

El periodismo sirve para hacernos preguntas, cuando vemos que el nivel de impunidad es tal, que ya se redujo a una cifra que es del 98 por ciento. A esa pregunta de por qué el periodismo, para qué sirve, parece obvio, pero en realidad sí sirve para hacernos preguntas, qué preguntas son las que nos queremos hacer. Las preguntas que van a tratar de ser una guía en esta vida como sociedad, como individuos, como reporteros. O sea qué puede ser justo, qué tipo de justicia queremos, cómo es que llegamos a un momento en el que hay 30 mil personas desaparecidas y no pasa nada ¿no? Creo que eso es importante del periodismo.

Hablamos de desaparecidos, pero también están los muertos que son ya más de 100 mil

Ya vamos casi en 200 mil, pero luego sobre desplazados hay cifras que hablan de 300 mil. Es mucho el daño (...) .

En tu libro tú pones una frase que retomo ahora: "Yo también busco. Busco un País que se me extravió hace varios años..."

Sí...Alguna vez estaba platicando con un amigo y me decía por qué sigues haciendo esto si te provoca tanto dolor. Y yo le decía justo cuando estaba escribiendo el libro que para mí escribir el libro era también una manera de sentirme acompañada por Liliana, por Mayra, por Miriam, por Rosario, por Lety, por El Guaymas, que son todos ellos en sus historias los que están en el libro, porque de alguna otra manera lo que ellos hacían, las maneras tan distintas que ellos tenían de resistir para mí eran también como una especie de lección, una especie de abrazo (...).

Entonces al mismo tiempo, sí, yo tengo un País extraviado, pero también están todas estas personas que a mí me dan, que nos han dado muchísimo a mí y a muchos compañeros nos han dado, parecerá una cosa simple, pero nos han dado ejemplo de que hay que hacer, y nos han dado también una lección de que no podemos rendirnos .Se vale descansar, se vale también tratar de estar bien, se vale regresar con la familia y criar a los hijos, pero tenemos también que regresar.

Desaparecidos fuera de agenda oficial

Y es que este tema de los desaparecidos y los muertos pareciera no ser tema ni del Gobierno ni de candidatos

Es que justo por eso creo que tendríamos que pensarlo desde otro lado. O sea, la verdad es que yo a veces estoy cansada y yo no estoy segura de que la lucha sea ahí, ¿no? De lograr que los candidatos, o el Gobierno.. o sea no sé si esa es la batalla que yo quiero dar, personalmente. Porque me parece que lo que nosotros entendemos como Estado ya no es, ya está completamente transformado.

¿Por dónde quieres ir tú?

Yo creo que va ... no sé, en el nosotros, en el colectivo, en encontrar formas de reporteros de trabajar mejor, de cuidarnos , de encontrar la manera de acompañar a las mamás que están buscando a los hijos desaparecidos, de encontrar alguna forma de construir como algo que trate de ser la justicia a la que queremos llegar, de apelar incluso al cuidado del que hablan las feministas, tan político (...) .

Son redes que se multiplican y es algo que no controla nadie, pero que fortalece a quienes las integran...

Sí, yo sinceramente creo que va por ahí. Esa es la batalla que a mí me interesa dar (...).

¿Qué sigue después del premio?

Creo que es importante que los organismos que encabezan el premio, en este caso la ONU, los gobiernos como la Embajada de Francia que está detrás del premio, y otros muchos gobiernos tengan como posiciones mucho más firmes respecto de lo que está pasando en México y una postura crítica y de exigencia al Gobierno mexicano.

Es muy esquizofrénico, por ejemplo, que la Embajada norteamericana financie la Iniciativa Mérida que es financiar la militarización en el País y, al mismo tiempo, tenga un programa de apoyo a activistas periodistas defensores de derechos humanos como parte de esa Iniciativa Mérida, es que es esquizofrénico.

Y es hipócrita, creo también, entonces pues ahí sí hay un llamado concreto en que asuman su papel de manera clara y sepamos realmente si se puede contar con ellos o no. Los gobiernos tienen mucho que hacer. Los gobiernos, el Gobierno español, el Gobierno canadiense, pensando en ellos, porque son los que he conocido más por el trabajo periodístico, cuyas empresas o empresas de nacionalidad canadiense y española tienen proyectos, megaproyectos que han violado una cantidad de derechos humanos y que ellos sean omisos, eso me parece que no puede ser admisible, no puede ser. No puede ser que no haya ahí no solo una postura crítica hacia el Gobierno mexicano, sino sus propias empresas. Por eso creo que lo que nos imaginábamos como el Estado, ya no es.

PREMIOS

-- 2018
Su documental "No sucumbió la eternidad" se exhibió en el Festival de Cine de Toronto, en abril

--2017
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--2017
Mención honorífica en el Premio Nacional de Periodismo por un proyecto colectivo de investigación llamado" Cadena de mando", que busca entender quiénes son los soldados que están en las calles y por qué llegan a matar.

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Hora de publicación: 12:35 hrs.