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'México pudo hacerlo desde hace años'

Natalia Vitela
En México se puede aprovechar la experiencia de los cultivos históricos de amapola, mariguana e incluso hoja de coca. Explotar el mercado, generar impuestos, empleo, combatir pobreza y asumir el control legal y trasparente de la gestión de drogas, plantea Lisa Sánchez Ortega, directora de México Unido contra la Delincuencia.


La asociación civil lleva años documentando las ventajas que trae consigo cambiar el paradigma en la política antidrogas.

Incluso, no sólo apoya la propuesta de regular la mariguana recreativa y la siembra de amapola para fines médicos -que analiza la próxima administración federal-, sino que considera necesaria la legalización y regulación de todas las drogas.

"Hablando meramente de política de drogas, hay muchísimo mayores controles y mejor gestión del fenómeno en todas sus aristas desde la salud, el desarrollo, la seguridad, cuando se visibilizan los mercados y se controla quién participa en ellos.

"Estamos en favor desde el ángulo exclusivo de la política de drogas, pero también desde el panorama más general de lo que consideramos que sería una mejor política de seguridad", precisa Sánchez Ortega, ex colaboradora de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas de la OEA.

Con la política actual contra las drogas no sólo no se ha reducido su consumo o el número de adictos que, por el contrario, van a la alza; sino que, además, a dicha política se le debe los niveles actuales de violencia, criminalidad, impunidad y corrupción, asegura.

Sánchez destaca que la futura administración federal podría convertirse en el primer Gobierno, en los últimos 12 años, que se atreve a nombrar el tema de las economías lícitas y dedicadas al tráfico de drogas como uno de los elementos clave en la política de seguridad y de una estrategia de pacificación.

Para la experta, es muy viable que el próximo sexenio se regule la cannabis con fines recreativos y la amapola con carácter terapéutico, pues a la fecha esto no ha sido posible por falta de voluntad política.

"México podría haberlo hecho ya desde hace varios años, podemos esperarlo en el transcurso del próximo sexenio", afirma.

En el continente americano hay actualmente 14 países que han ido avanzado en algún tipo de modificación legislativa en el tema de cannabis, y los dos principales socios comerciales de México (Estados Unidos y Canadá), tienen mercados regulados para su uso medicinal y recreativo.

En tanto que en 19 países a nivel mundial está regulada la amapola con fines medicinales.
Hacia un mercado formal
Lisa Sánchez sostiene que la legalización y la regulación de las drogas permitiría que el Estado estableciera controles de quiénes accederían a las sustancias, a qué tipo de éstas se les brindaría el acceso, en dónde se mantendrían restricciones, quiénes son los que participarían en su producción, en su transformación y en su distribución.

Con ello se podría tener un mayor conocimiento sobre el tamaño y perfil real del mercado.

"Tienes entonces un mercado que generaría impuestos, que hoy no los genera. Se podrían establecer controles de calidad, precisamente para reducir los riesgos y daños asociados a su uso y en general sería posible desincentivar la actividad criminal, porque estarías cooptando una parte de las fuentes de financiamiento del crimen organizado que en algunas partes del mundo incluso se mezcla con el financiamiento al terrorismo", explica la experta asociada para América Latina del Proyecto Internacional de Política de Drogas del centro de pensamiento inglés LSE Ideas.

Además, con la regulación habría una perspectiva de desarrollo sostenible.

Un informe del 2016 de Naciones Unidas revela que las políticas prohibicionistas han originado deforestación y pobreza estructural de campesinos y cultivadores de las sustancias de estas plantas declaradas ilícitas, pues no pueden acceder a mercados formales.

La experiencia a nivel internacional en materia de regulación de las drogas ha sido positiva en términos de la reducción de la criminalidad e incluso para dimensionar quiénes son esos usuarios y cuáles son las necesidades de prevención y tratamiento.

"Conforme van avanzando las experiencias de regulación legal en el mundo, avanza también un enfoque más concentrado en la salud pública, en el bienestar, en la reparación del daño causado por las políticas prohibicionistas o de guerra contra las drogas", refiere Sánchez.

La directora de MUD indica que los detractores de la regulación carecen de información o tienen prejuicios. Se han opuesto a una reforma del modelo prohibicionista y, paradójicamente, terminaron empoderando a los traficantes que son los que hacen daño al país.

"Quienes se benefician son los criminales y los políticos irresponsables que al final del día saben que con un mercado ilícito de esas dimensiones poco es lo que realmente se puede hacer para desempoderar a las organizaciones criminales que matan, que cometen otros delitos, que compran autoridades, que corrompen los sistemas; porque no hay manera de que el Estado les gane en poder económico", señala.

Incluso, advierte que la oficina de Naciones Unidas para las drogas y delito tiene una posición en contra de la regulación legal de los mercados, porque es el principal organismo que se ha beneficiado de la ilegalidad de las sustancias.

"Hay burocracia que se beneficia de esto. ¿Cuál? La que fue creada para administrar esta ilegalidad", señala.

No obstante, celebra que al paso del tiempo, se han empezado a modificar posturas.

"Hoy en día, incluso Naciones Unidas sabe que la debilidad más grande del sistema de control de drogas a nivel internacional es la absurda clasificación del cannabis como una de las drogas más peligrosas junto con la heroína, por ejemplo".

Coincidentemente, en este año existe el primer esfuerzo del comité de drogas y adicciones de Naciones Unidas para reclasificar el cannabis, lo que permite su regulación legal, que es un proceso que va a tomar varios años para que se materialice a nivel internacional, pero que ya adopta la evidencia científica producida por Uruguay, Canadá y Estados Unidos.
CONÓZCALA
Lisa Sánchez

Ciudad de México, 1984

Licenciada en Relaciones Internacionales y maestra en Ciencia Política. Directora de México Unido Contra la Delincuencia. Fundadora del programa de Política de Drogas y Reducción de Daños de la organización Espolea.

Twitter: @lismarybaby


EXPERIENCIA INTERNACIONAL
Países en los que se ha despenalizado la producción y distribución de drogas con fines recreativos.

Uruguay, diciembre 2013

Fue el primer país en legalizar la producción, venta y consumo de mariguana con fines no médicos. Hasta 2017 había 6 mil 57 particulares que cultivaban cannabis en su hogar con fines no médicos y 33 clubes de membresía, agrupaciones de entre 15 y 45 personas, creadas con el fin de plantar, cultivar y distribuir cannabis con fines no médicos.

Estados Unidos

En los últimos cinco años, nueve estados de Estados Unidos han aprobado el uso recreativo de la mariguana: Alaska, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Nevada, Oregon, Vermont y Washington.

Jamaica, 2015

La ley despenaliza determinadas conductas relacionadas con el cultivo, la venta y el transporte de cannabis y permite el cultivo de plantas de cannabis por motivos religiosos.

Francia, enero de 2016

La ley establece la apertura de salas de consumo de drogas de menor riesgo. Inaugura un centro en París y otro en Estrasburgo, los cuales ofrecen servicios de atención médica, social y psicológica.

Países Bajos, febrero de 2017

Aprueban proyecto de ley que autoriza y regula el cultivo de cannabis con fines no médicos. Para que el proyecto pase a ser ley tiene que ser aprobado por la cámara alta del Parlamento.

Irlanda, mayo de 2017

La Ley sobre el Uso Indebido de Drogas establece centros de inyección supervisados por el Ministerio de Salud. Exime a los usuarios de la criminalización y busca evitar transmisión de enfermedades.

Canadá, julio 2018

Aprueba el mercado y consumo legal de mariguana recreativa. Los usuarios podrán llevar hasta 30 gramos de cannabis legal en público. También podrán cultivar hasta cuatro plantas en sus casas.

CON FINES MEDICINALES
Desde 2016, ha aumentado el número de Estados que adoptaron leyes que prevén el uso de la mariguana o sus derivados con fines médicos.

Los países que reportaron en 2016 a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) el uso del cannabis o sus derivados con fines médicos y que registraron un consumo superior a los 10 kilos fueron: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, República Checa, Dinamarca, España, Finlandia, Israel, Italia, Noruega, Países Bajos, Polonia, Suecia y Suiza.

En Estados Unidos, 29 estados han aprobado el uso medicinal de cannabis.


FUENTE: Informe 2017 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de Naciones Unidas.

Hora de publicación: 00:00 hrs.
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