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Diluye ciencia las diferencias

  • El antropólogo francés Philippe Descola, estudioso de la Amazonia, recientemente visitó México y ofreció una charla en El Colegio Nacional. Foto: Héctor García
Yanireth Israde
La antropología puede contribuir en la lucha contra la desigualdad al descartar la superioridad de unas concepciones sobre otras, asegura el antropólogo francés Philippe Descola, estudioso de esta disciplina como ciencia comparativa.

"La base de la antropología es la admisión de que el mundo está compuesto de diferencias. ¿Qué hacer con ellas? Una vez que se admite que existen, no es directamente tarea de los antropólogos luchar contra la desigualdad, pero pueden hacerlo, al menos, al mostrar las distintas respuestas a desafíos de la condición humana; todas respuestas legítimas", destaca quien convivió con los achuar -jíbaros de la selva de la Alta Amazonia- en los confines de Ecuador y Perú.

Su estancia e investigaciones durante tres años forjaron su tesis doctoral, dirigida por Claude Lévi Strauss, su compatriota, también estudioso de la Amazonia.

Descola menciona el canibalismo como un ejemplo de las maneras de afrontar la muerte.

"El hecho de comerse a los parientes muertos es una forma de evitarles el entierro -el peso de la tierra sobre el cuerpo es terrible para ciertos pueblos- y propicia una vida distinta en el cuerpo de sus descendientes. Es algo horrible para mucha gente, pero cuando uno trata de entender lo que sucede cuando la gente come a sus parientes, comprende que hay formas muy distintas de vivir la condición humana.

"Por eso creo que la antropología contribuye a luchar contra las desigualdades, en el sentido de que muchas prácticas que parecen extrañas tienen su lógica interna", explica.

Descola visitó recientemente el País, donde ofreció una conferencia en El Colegio Nacional.

Previamente, durante una conversación con REFORMA, consideró una ilusión el acercamiento que promueven las redes sociales en las relaciones a partir de los dispositivos tecnológicos.

"Parte de mi vocación como antropólogo surge del hecho de que, cuando era niño, en la casa de mis padres había una colección de revistas que se llamaba La gira al mundo, de finales de siglo 19 y principios del 20, equivalente francés del National Geographic.

"Me llamaba la atención porque contenía historias de exploradores, protoetnógrafos que iban a todas partes del mundo y describían las costumbres de la gente: había un conocimiento de lo que sucedía en otras partes.

"Posiblemente es una ilusión pensar que la televisión o las redes sociales nos dan un acceso más directo a la realidad; lo que sucede es que hay una circulación más amplia de ideas, de productos e ideologías, pero me parece que a pesar del proceso de homogeneización que puede sugerir eso, se mantiene una diversidad bastante importante", planteó el autor de Más allá de naturaleza y cultura.

Las reflexiones antropológicas de Descola incluyen destacadamente nuestra relación con lo no-humano,

"Una de las cosas que el trabajo de campo en la Amazonia me enseñó es que nuestra forma de concebir los no-humanos es totalmente excepcional.

"Esta visión -según la cual existen los humanos y ellos tratan con la naturaleza, la conceptualizan, la analizan como científicos para entender sus leyes, la convierten en recursos, etcétera- produce un distanciamiento entre los humanos y los no humanos que ha transformando la naturaleza básicamente en algo que se puede explotar, y en forma desmedida".

Ahora se demuestra que la explotación desmedida de la naturaleza a partir de los principios de la Revolución Industrial tiene resultados catastróficos, anota Descola.
Hora de publicación: 00:00 hrs.

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Acatamos al INAI.- Vocero presidencial

Diluye ciencia las diferencias

Yanireth Israde
(04 octubre 2018).-
  • El antropólogo francés Philippe Descola, estudioso de la Amazonia, recientemente visitó México y ofreció una charla en El Colegio Nacional. Foto: Héctor García

La antropología puede contribuir en la lucha contra la desigualdad al descartar la superioridad de unas concepciones sobre otras, asegura el antropólogo francés Philippe Descola, estudioso de esta disciplina como ciencia comparativa.


"La base de la antropología es la admisión de que el mundo está compuesto de diferencias. ¿Qué hacer con ellas? Una vez que se admite que existen, no es directamente tarea de los antropólogos luchar contra la desigualdad, pero pueden hacerlo, al menos, al mostrar las distintas respuestas a desafíos de la condición humana; todas respuestas legítimas", destaca quien convivió con los achuar -jíbaros de la selva de la Alta Amazonia- en los confines de Ecuador y Perú.

Su estancia e investigaciones durante tres años forjaron su tesis doctoral, dirigida por Claude Lévi Strauss, su compatriota, también estudioso de la Amazonia.

Descola menciona el canibalismo como un ejemplo de las maneras de afrontar la muerte.

"El hecho de comerse a los parientes muertos es una forma de evitarles el entierro -el peso de la tierra sobre el cuerpo es terrible para ciertos pueblos- y propicia una vida distinta en el cuerpo de sus descendientes. Es algo horrible para mucha gente, pero cuando uno trata de entender lo que sucede cuando la gente come a sus parientes, comprende que hay formas muy distintas de vivir la condición humana.

"Por eso creo que la antropología contribuye a luchar contra las desigualdades, en el sentido de que muchas prácticas que parecen extrañas tienen su lógica interna", explica.

Descola visitó recientemente el País, donde ofreció una conferencia en El Colegio Nacional.

Previamente, durante una conversación con REFORMA, consideró una ilusión el acercamiento que promueven las redes sociales en las relaciones a partir de los dispositivos tecnológicos.

"Parte de mi vocación como antropólogo surge del hecho de que, cuando era niño, en la casa de mis padres había una colección de revistas que se llamaba La gira al mundo, de finales de siglo 19 y principios del 20, equivalente francés del National Geographic.

"Me llamaba la atención porque contenía historias de exploradores, protoetnógrafos que iban a todas partes del mundo y describían las costumbres de la gente: había un conocimiento de lo que sucedía en otras partes.

"Posiblemente es una ilusión pensar que la televisión o las redes sociales nos dan un acceso más directo a la realidad; lo que sucede es que hay una circulación más amplia de ideas, de productos e ideologías, pero me parece que a pesar del proceso de homogeneización que puede sugerir eso, se mantiene una diversidad bastante importante", planteó el autor de Más allá de naturaleza y cultura.

Las reflexiones antropológicas de Descola incluyen destacadamente nuestra relación con lo no-humano,

"Una de las cosas que el trabajo de campo en la Amazonia me enseñó es que nuestra forma de concebir los no-humanos es totalmente excepcional.

"Esta visión -según la cual existen los humanos y ellos tratan con la naturaleza, la conceptualizan, la analizan como científicos para entender sus leyes, la convierten en recursos, etcétera- produce un distanciamiento entre los humanos y los no humanos que ha transformando la naturaleza básicamente en algo que se puede explotar, y en forma desmedida".

Ahora se demuestra que la explotación desmedida de la naturaleza a partir de los principios de la Revolución Industrial tiene resultados catastróficos, anota Descola.


Hora de publicación: 00:00 hrs.

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