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El piso parisino de Paz, en vilo

  • El departamento de Octavio Paz y su esposa, Marie-José Tramini se ubica en el número 52 de la Rue Jacob, en el Barrio Latino. Foto: Mónica Delgado
Mónica Delgado
Poco después de ganar el Premio Nobel de Literatura, en 1990, Octavio Paz y su esposa, Marie-José Tramini, compraron un departamento en el número 52 de la Rue Jacob, en el Barrio Latino de París, a poca distancia de Gallimard, la editorial francesa que editaba al mexicano. Una propiedad hoy prácticamente sellada.

"El departamento está totalmente cerrado y en tanto no haya ninguna decisión oficial en relación con la sucesión de Octavio Paz y de su esposa Mari-José, nadie puede entrar. Ni siquiera el Embajador (de México en Francia, Juan Manuel Gómez Robledo) puede visitarlo, pero tampoco me lo ha pedido", comunica a REFORMA François Vitrani, director general de la Casa de América Latina en París.

Tras la muerte de Tramini el 26 de julio pasado, intestada, las propiedades de la pareja aún se encuentran en el limbo, y con más razón este piso parisino.

Vitrani, quien era amigo cercano del matrimonio, evoca algunos recuerdos relacionados con el lugar.

Él fue fue desde el inicio, y por propia decisión del poeta, el encargado de cuidar el departamento cuando la pareja no estaba en París, y era el único que tenía las llaves.

"Actualmente, sigo siendo el único que las tiene", confirma.

A raíz del deceso de Tramini, la Embajada de México y la Secretaría de Cultura lo contactaron para saber si en ese departamento había archivos, documentos, manuscritos o algún objeto que mereciera ser conservado.

"Les expliqué que no hay nada así, a menos que haya algo escondido por ahí. Pero los únicos libros algo importantes que hubo en ese departamento, en algún momento, se los envíe por DHL a Marie-Jo hace algunos años", cuenta.

Esos libros, que la viuda del escritor le había pedido que comprara en una subasta, eran ejemplares de obras de Paz con dedicatorias que el poeta había regalado a André Breton.

"Ahora son parte de la colección de Paz en México", dice, y agrega que en el departamento sólo queda un centenar de libros diversos, ejemplares que el Nobel compró en Francia o que recibió de regalo.

Vitrani desconoce el estatus jurídico del apartamento, ni lo que sucederá con él, pero cree probable que no quede en manos mexicanas.

"Pensé que México recuperaría ese departamento, pero, según lo que sé, México, no podría recuperarlo. Parece que se trata de algún problema jurídico que desconozco", expresa.

"Sin embargo, del lado francés tampoco hay nada oficial. Francia no puede hacer nada, no hay notario designado ni lo habrá mientras México no decida la situación de la sucesión. Aparentemente es un procedimiento largo".

La búsqueda de herederos de Tramini podría tomar tiempo, señala, aunque Vitrani asegura que ya no tenía familia.

"Nosotros que éramos cercanos; no le conocíamos ningún familiar. No tenía descendencia ni familia cercana ya que sus padres habían muerto, y también su hermana y la familia de ésta. Tampoco tenía contacto con ningún familiar alejado; nunca hablaba de familiares", advierte.

"Además, Marie-Jo tampoco abordaba el tema de la sucesión. Esquivaba toda pregunta al respecto".

Vitrani externa su preocupación con relación al departamento, que tanto gustaba a los Paz, a pesar de que lo disfrutaron poco.

"Estaban en el avión hacia París y vieron en un periódico el anuncio de ese departamento en venta. Así fue como dieron con el lugar", relata.

"Querían tener un lugar suyo para quedarse cuando vinieran. Antes se alojaban siempre en el Lutetia, su hotel acostumbrado. Se decidieron rápido y lo compraron con dinero del Premio Nobel".

Vitrani cuenta que el piso tiene tres piezas (una estancia amplia y dos recámaras), además de cocina y dos baños; el dueño lo vendía con urgencia por lo que dejó algunos muebles. El resto los compró Tramini.

"Yo acompañé un día a Octavio a Darty (almacén parisino) para comprar los electrodomésticos", recuerda.

Los Paz no recibían allí muchas visitas.

"Más bien era ellos los invitados. Tenían muchos amigos que los invitaban regularmente, y cuando estaban en París salían de noche muy a menudo".

No obstante, Vitrani apunta que un par de años después de comprarlo Paz enfermó y París dejó de ser recurrente. Tras la muere del poeta en 1998, Tramini también menguó las visitas.

"A Marie-Jo no le gustaba viajar en avión. Le aterrorizaba porque su hermana con su marido y sus hijos murieron en un accidente aéreo. Cuando viajaba con Octavio, se la pasaban agarrados de la mano. Cuando él murió, sólo aceptaba viajar si era acompañada por amigos. No obstante, guardaba ese departamento en memoria de Octavio. Era sagrado para ella".

Por ello, espera que el futuro del departamento honre al poeta.

"Estoy dispuesto a ayudar en todo para que ese departamento no se pierda. Podría convertirse en residencia de artistas, o, de alguna manera, dedicarlo a su memoria. Y si se tuviera que vender, que el fruto de la venta sirva, por ejemplo, para crear un premio literario".
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