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Inventan politécnicos silla todoterreno

  • Jorge Alberto Sánchez y Luis Joel Soto, egresados del IPN, creadores de la Planet Chair. Foto: Roberto Antillon
Ana Gabriela Rezc
Consciente desde niño de la realidad que sufren las personas parapléjicas o que tienen alguna discapacidad que les impide caminar, Luis Joel Soto quiso crear una silla de ruedas que les ayudara a valerse por sí mismos y les permitiera subir escaleras.

A los 12 años, y debido al padecimiento de su padre, se imaginó un mecanismo impulsado a través de un tractor oruga. A los 15, intentó construir la silla para presentarla como su proyecto final en la vocacional, pero al no tener la capacidad técnica para realizarla decidió esperar, hasta que finalmente pudo desarrollarla tras estudiar Ingeniería en Mecatrónica en el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

"En la carrera me di cuenta que hay 3 millones 45 mil personas en México que requieren de la silla. Si mi papá se va, sigue habiendo 3 millones 44 mil 999 personas que la necesitan", comparte.

Es por ello que, pese a las carencias que enfrentó en el proceso, decidió que su obligación era terminar el diseño.

"Mi familia nunca ha tenido muchos recursos, mi papá ha estado enfermo durante mucho tiempo, pero al final del día mi mamá siempre me ha enseñado que, si quieres algo, debes ir por ello", señala el ingeniero de 25 años.

Así inició la empresa Planetary y comenzó a trabajar en el boceto de la silla de ruedas "Planet Chair", nombre que escogió al considerar que otorga a los discapacitados la libertad de movimiento que pudieran tener en ausencia de gravedad.

"La silla está pensada para un entorno citadino en el que la persona pueda trabajar dentro de una oficina. Básicamente es que la persona se suba a la silla, vaya con ella a su trabajo, la conecte (a la corriente eléctrica) y pueda regresar una vez terminadas sus actividades a su casa".

Asimismo, Soto comenta que para su fabricación tomó en cuenta las normas de construcción del Distrito Federal con el propósito de que sus medidas fueran adecuadas para la Capital.

Su base mide 70 centímetros de ancho, 80 centímetros de largo y 30 centímetros de alto, y puede subir una inclinación de hasta 35 grados de pendiente, medida que regularmente manejan las viviendas, oficinas y comercios.

"La silla la estamos calculando para una persona que mida alrededor de un metro 80 centímetros y que pueda ir bien sentada, con coderas y respaldo para que esté segura y un cinturón de cinco puntos, que es como los que usan en los autos de carrera".

Para construir el prototipo, su socio, Jorge Alberto Sánchez, y Soto invirtieron 240 mil pesos, para lo cual consiguieron el apoyo de distintos patrocinadores, como la aceleradora de negocios de Transformadora Ciel, la organización internacional Rotary y la clínica Nutrición SAS.

"Cuando salí de la escuela y decidí poner el changarro yo no tenía absolutamente nada, ni un peso, ni trabajo. Tenía lo que había juntado de mis becas (), pero eso no me impidió comenzar esta empresa con la que puedo cambiarle la vida a alguien".

En marzo, la silla estará lista para salir al mercado por un precio inicial de 100 mil pesos. En el futuro, esperan poder ofrecerla por 60 mil pesos para competir con las sillas motorizadas.


Hora de publicación: 21:18 hrs.

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