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Corta Japón humanidades de universidades

  • El Premier japonés, Shinzo Abe, busca también llevar a cabo reformas económicas. Foto: Reuters
Xinhua
El Gobierno japonés emitió un decreto a todas las universidades a través del cual les ordena eliminar programas académicos en las áreas de humanidades y ciencias sociales del 2016 en adelante.

El decreto fue emitido en el contexto de los recientes cambios controvertidos en el papel de Japón en la seguridad internacional y de las promesas del Primer Ministro japonés, Shinzo Abe, de llevar a cabo la reforma económica a través de sus políticas económicas "Abenomics 2.0".

El cambio en la política educativa de la nación, aunque no ocupó los titulares como los otros hechos, ha generado grandes preocupaciones entre los expertos en la materia.

El Ministro de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología, Hakubun Shimomura, fue el encargado de orientar el cambio en los planes de estudio de las universidades.

La acción del Gobierno significa que las universidades reducirán amplia o completamente los programas señalados en esas áreas académicas, lo cual hará que temas como economía, leyes, literatura, sociología y ciencia política no sean enseñados a los universitarios.

La medida ha generado desconcierto y molestia tanto entre expertos en educación, como entre analistas de la industria y antropólogos por considerarla un retroceso que conducirá de vuelta al país a la anterior política industrial.

El dictado del Ministerio de Educación sigue la visión utilitaria del Primer Ministro de readaptar la economía de la nación para orientarla a resultados. Eso implica que las materias que en opinión del Gobierno no satisfagan directamente las necesidades de la sociedad deben ser descartadas.

"Desde que la producción (en el país) empezó a desacelerarse más notablemente a principios de la década de los 90, las cambiantes necesidades de la economía han sido enfrentadas con una transformación en la educación.

"Japón ya no sólo requiere ingenieros y técnicos, sino personas que puedan dirigir la innovación, inspirar la creatividad a través del análisis conceptual, negociar con clientes extranjeros y proveedores, atraer inversión extranjera, divulgar leyes internacionales e impulsar la conciencia de marca; esencialmente personas con unas bases educativas en ciencias sociales y humanidades", dijo David McLellan, profesor emérito de posgrado de Estudios Asiáticos.

"Es preocupante que el Gobierno crea que ya no vale la pena impulsar esos temas y, por lo tanto, estas facetas de la economía, y crea que al reemplazar esos temas con ciencias naturales o lo que considera temas más 'académicos' de alguna manera salvarán milagrosamente su economía y resolverán sus problemas".

La acción del Gobierno representa un retroceso monumental hacia una era pasada de industrialización de postguerra, agregó.

De hecho, otros expertos en el tema coinciden en que los planes del Gobierno de desechar los temas relacionados con humanidades y ciencias sociales en las universidades sólo puede tener efectos negativos para la nación y conducir a que las universidades produzcan trabajadores que solamente tengan "capacidades lineales".

"La noción del Gobierno, que esencialmente sugiere que necesitamos regresar a una mentalidad de economía emergente y producir estudiantes que puedan, para decirlo con simpleza, 'hacer cosas', es sumamente preocupante...

"La economía de Japón no depende de producir trabajadores automatizados tipo robot en sus salones de clase, sino estudiantes con la capacidad de innovar, crear y comunicar esas ideas al mundo. Esas lecciones se aprenden directamente de salas y seminarios de ciencias sociales y de conferencistas y profesores de humanidades", dijo el sociólogos Keiko Gono.

Algunas autoridades en la materia también han expresado sus preocupaciones por las medidas drásticas del gobierno contra los temas basados en las artes en favor de las ciencias exactas. Ellas consideran que tradicionalmente, las humanidades y las ciencias sociales han sido asociadas con el pensamiento y las ideologías liberales, a menudo reflejados en las enseñanzas y postulados de los profesores que imparten las materias relacionadas.

"Nuestro único propósito es crear ciudadanos globales, para que cuando nuestros estudiantes se gradúen, estén plenamente preparados no sólo para convertirse en otra estadística como asalariados o señoritas de oficina en una compañía anodina, haciendo un trabajo que no tenga una función real en la sociedad, en la que inviertan un día laboral de 14 horas, sino que vayan más allá de la expectativa mínima y hagan suya la visión del mundo y exploren y contribuyan a la sociedad a nivel global.

"Si esto es de alguna manera una agenda izquierdista, que lo sea. Simplemente pido ser realistas en una era de globalización", agregó McLellan.

Otros expertos también han criticado la acción, entre ellos el rector de la Universidad Shiga, Takamitsu Sawa. En un artículo reciente, el académico dijo que la acción del Ministerio de Educación es "escandalosa y contra el intelecto".

"(Busca que los estudiantes sólo estudien) programación de software para contabilidad y contabilidad en lugar de la economía de Paul Samuelson y que estudien las habilidades para traducir oralmente entre el japonés y el inglés en vez de leer las obras de Shakespeare", acusó.

Incluso expertos en ciencias exactas han criticado el decreto. Por ejemplo, el comité ejecutivo del Consejo de Ciencias de Japón expresó su "profunda preocupación" por la acción.

"Los académicos contribuyen a la creación de una sociedad intelectual y culturalmente enriquecida. Nuestro deber es producir, impulsar y transmitir conocimientos profundos y equilibrados acerca de la naturaleza, los seres humanos y la sociedad.

"Con ello las humanidades y las ciencias sociales hacen una contribución esencial al conocimiento académico en general", indicó el consejo en un comunicado.
Hora de publicación: 21:47 hrs.

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