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Complican creación de empresas sociales

  • Blake Mycoskie, fundador de Toms, un referente de empresa social Foto: Humberto Pérez
Alejandra Buendía
Si el constituir una empresa comercial resulta algo burocrático, el registrar a una empresa social lo es aún más porque no encajan en ninguna de las figuras jurídicas que existen en el País.

De acuerdo con Ashoka -organización global que apoya a emprendedores sociales- una empresa social es aquella que busca tener un impacto positivo en la sociedad, es rentable y reinvierte todo o una parte de sus ganancias.

"En otros países como España e Inglaterra sí se tiene la figura de empresa social y puede generar recursos y al mismo tiempo recibir donaciones", afirmó Ruiz, director de Emprendimiento Social del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera del Tec de Monterrey.

En España, por ejemplo, existe la figura de Sociedad Limitada de Interés General, que otorga beneficios fiscales como incentivo.

"Las entidades que resuelven problemas sociales pueden reducir impuestos entre un 18 y un 20 por ciento y ofrecen a sus inversionistas deducciones fiscales del 30 por ciento del capital que aportan", afirmó Blanca Peña, experta en innovación social.

Ante la falta de un tipo de sociedad o modelo para las empresas sociales, sus fundadores tienen que duplicar tiempo, trabajo y recursos.

"La forma en la que muchas organizaciones funcionan es sacrificando el no tener uno de los dos lados (comercializar productos o servicios o recibir donativos)", dijo Andrea Yriberry, cofundadora del Impact Hub Monterrey.

Las Asociaciones Civiles (A.C.) y las Asociaciones de Beneficencia Privada (A.B.P.) que batallan cada vez más para conseguir patrocinios y donativos y que buscan migrar a un modelo sustentable, también se topan con estas barreras.

Las opciones jurídicas que tienen las empresas sociales en México son: Sociedades Anónimas (S.A.), las A.C., las ABPs y fideicomisos, explicó Alejandro Basave, director general de Komenko, plataforma de servicios jurídicos para emprendedores.

Las ABPs se regulan a nivel estatal e incluso cambian de nombre de acuerdo a la entidad federativa.

En Nuevo León, por ejemplo, se denominan APS, mientras que en la Ciudad de México son Instituciones de Asistencia Privada (IAPS).

"Tantas posibilidades no son tan buenas y confunden, sobre todo cuando son tan similares.

"Sería más fácil concentrarlo en una sola figura que esté muy bien regulada, porque al final del día las ABPs y las ACs buscan exactamente lo mismo", opinó Basave.
Hora de publicación: 11:12 hrs.
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