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México sin desigualdad


Joel Salas Suárez
Durante tres años el Centro de Salud de Lázaro Cárdenas en Palenque, Chiapas, no tuvo doctor. Impulsadas por la Red Junco, un grupo de mujeres de su comunidad solicitaron información pública sobre su centro de salud. Al recibirla, descubrieron que existía presupuesto para un médico de tiempo completo, por lo que enviaron una carta a la Secretaría de Salud estatal y lograron que se asignara uno. Rosa, habitante de Lázaro Cárdenas, cuenta que a raíz de este hecho, en su comunidad la gente ya no se queda callada, sus vecinos hacen lo mismo: utilizan el derecho de acceso a la información para exigir la garantía de sus derechos. Las mujeres informadas enteran a sus familias y ahora, algunas por primera vez, participan en la toma de decisiones de sus comunidades.

La historia de Rosa no puede ser un caso aislado, debe ser la norma y el hábito de un México que combate cotidianamente la desigualdad, porque no tenemos opción: los niveles de desigualdad en nuestro país son alarmantes. No hay consenso sobre el coeficiente de Gini para México, pero cada cálculo es más preocupante. Según la Standardised World Income Inequality Database, México tiene un coeficiente de Gini de 0.441, cuando el promedio es de 0.373. Ocupamos el lugar 87 de 113 países. Los World Development Indicators confirman lo anterior: nuestro país obtiene un coeficiente de Gini de 0.483, mientras que el promedio general es de 0.404. Ocupamos el lugar 107 de 132. Alfredo Bustos propone una metodología alterna de acuerdo con la cual nuestro coeficiente de Gini es de 0.803, el doble de los dos cálculos previos. Las diferencias nos obligan a debatir sobre la información necesaria para calcularlo, requerimos de fuentes confiables que nos permitan tener el mejor diagnóstico posible para implementar las políticas públicas y acciones más efectivas para reducir la desigualdad.

Además, debemos identificar, en primer lugar, la información pública necesaria para saber y debatir más ampliamente si las políticas sociales y económicas que se implementan tienen o no consecuencias redistributivas y, a partir de ello, saber qué debemos fortalecer o sustituir. En segundo lugar, también es necesario analizar y debatir qué información se debe acercar a la población y en qué formatos para que ejerza sus derechos sociales o exigir los beneficios de las políticas sociales existentes. Sin embargo, para que estos debates no sean abstractos y que historias como la de Rosa se repitan cada vez más, es necesario que incidan en el diseño de las políticas públicas que como país habremos de implementar para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas, en particular en el combate a la pobreza y el hambre, salud y educación de calidad, igualdad de género, creación de trabajos decentes y fomento al crecimiento económico.

Abordar el combate a la desigualdad nos obliga a deliberar sobre el Estado que deseamos y el tipo de ciudadanos que concebimos. Combatir la desigualdad implica construir un Estado fuerte capaz de generar los bienes públicos que la población requiere, un estado de bienestar que garantice un entramado político de plenas libertades; significa apostar a darles a los niños, jóvenes y mujeres los medios para mejorar el mundo que les estamos legando. Darles la oportunidad de decidir y los derechos para lograrlo. Combatir hoy la desigualdad es crear la oportunidad de construir un México en el que la población tiene la información y la garantía de sus derechos para darle forma a su propio destino.

La historia de Rosa demuestra que el acceso a la información pública contribuye a combatir la desigualdad porque es un derecho de derechos: permite construir un régimen efectivo de derechos humanos en nuestro país y a devolver la dignidad a miles de personas que la precariedad les arrebató en los últimos lustros.

De esto tratará la Semana Nacional de Transparencia 2016 que organiza el INAI: "Información pública para combatir la desigualdad". En el INAI buscamos dar cauce a la indignación que genera la desigualdad en nuestro país con la apertura de espacios donde la información permita construir objetivos colectivos, escucharnos y consensuar soluciones.

Muchos compartimos estas aspiraciones, la Semana será una oportunidad de trabajar para hacerlas realidad. Construir un México sin desigualdad es tarea de todos.

Notas:

El testimonio de Rosa se puede ver en vimeo.com/171672735

El coeficiente de Gini se utiliza para medir la desigualdad de ingresos en un país y se representa entre cero (perfecta igualdad, donde todos tendrían los mismos ingresos) y uno (perfecta desigualdad, una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno).

Programa de la Semana Nacional de Transparencia y registro: snt.inai.org.mx

Información pública para combatir la desigualdad: bit.ly/2caR9ur

El autor es comisionado del INAI.

Twitter: @joelsas

Hora de publicación: 00:00 hrs.

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