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Armas Robadas

COLABORADOR INVITADO / Eugenio Weigend


Es una realidad que México atraviesa por una situación de inseguridad preocupante. Las cifras sugieren que 2017 será el año más violento en los últimos 20 años. Urgen estrategias que mitiguen el delito. Sin embargo, estas deben de ser bien pensadas y analizadas. En este aspecto, cuando se piensa que la mejor solución es armar a la población, pocas veces se considera que un acceso generalizado a las armas puede tener efectos no deseados y muchas veces contraproducentes.

Los que abogan por medidas que facilitan la posesión de armas para los ciudadanos suponen que el hombre "bueno" con armas disparará la última bala salvadora. La realidad es muy diferente. Armar a la población traería consigo otros problemas: más accidentes y más asesinatos. Sin embargo, la evidencia en EU sugiere que más armas en la población también facilitaría el armar a los criminales.

El Center for American Progress realizó un estudio en el que encontró que alrededor de 300,000 armas son robadas al año en EU. Esto quiere decir que un arma es robada cada 2 minutos. También sorprenden las ganancias que se pueden obtener. En 2015, se robaron cerca de 164 millones de dólares en armas de fuego. Sin duda, un negocio muy lucrativo.

Desafortunadamente, el robo de armas ocasiona que muchas de ellas sean utilizadas en delitos. En junio de 2017, un conductor de la compañía UPS utilizó una pistola robada para asesinar a tres compañeros y herir a otros dos. Ese mismo mes, un hombre utilizó un arma robada para asesinar a un policía en Nueva York. La misma ATF, agencia que monitorea el comercio de armas en EU, resaltó que entre 2010 y 2015 alrededor de 10,000 armas recuperadas habían sido robadas.

El mismo estudio revela que, aunque algunas armas son robadas directamente de las armerías, la mayoría son robadas a los ciudadanos. Otros estudios revelan que dentro de las condiciones que facilitan el robo de armas están: una mayor posesión por parte de la población, no guardar el arma en un lugar seguro y cargar el arma en lugares públicos. En esta última práctica, destaca el caso de Tennessee. Cuando se permitió que el ciudadano cargara armas en automóviles, el robo de armas incrementó de manera importante. Pongámoslo en el caso mexicano. ¿Es posible que armas en los automóviles generen un mayor número de robos a conductores para obtenerlas? O ¿un mayor número de cristalazos para robarlas? Estos datos sugieren que sí.

El hecho de que cada estado de EU tenga sus propias regulaciones sobre armas de fuego hace que existan diferencias significativas. Los datos demuestran que los estados del sur son las principales víctimas del robo de armas, ya que siete de los diez estados con el mayor número de armas robadas entre 2012 y 2015 se encuentran en esta región. No es de sorprenderse que estos mismos estados cuenten con la mayor posesión de armas y tengan regulaciones sobre armas muy permisivas. En este sentido, destaca el caso de Texas como el estado con el mayor número de armas robadas. Esto no es menor para México ya que el principal proveedor de armas ilegales al país es precisamente Texas.

¿Qué podemos hacer los mexicanos? Sin duda, la evidencia del país con el mayor número de armas de fuego por habitante debe de ser considerada a la hora de discutir la implementación de regulaciones permisivas sobre armas. Por ahora, la principal fuente de armas a los grupos criminales en México sigue siendo la venta ilegal en EU. Se estima que el 70 por ciento de las armas recuperadas en México provienen del vecino país. Sin embargo, un mayor número de armas en manos de los ciudadanos en México podría facilitar el robo de armas y su desvío a los grupos criminales. Al final, dichas regulaciones que se supone mejorarán la seguridad de los mexicanos, nos pueden poner en riesgo. Es tarea de los tomadores de decisiones en México aprender de las experiencias internacionales antes de replicar medidas similares.

 
El autor es analista de política senior en el Center for American Progress.

 
 
 
 

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