Más de OPINIÓN
Recibe en tu email las próximas
columnas de Angélica López Gándara
1 mes
2 meses
3 meses

Rumpología o lectura de nalgas



COLABORADOR INVITADO / Angélica López Gándara


Fui testigo de un acto muy divertido. Estaba en un café de la Avenida Álvaro Obregón, en la ciudad de México. Los sorbos suaves y la plática amena fueron interrumpidos por un par de mujeres jóvenes que a carcajadas disfrutaban de la vida. Mi amiga y yo nos miramos e hicimos mutis; nos pusimos a escuchar los motivos de la diversión de nuestras vecinas de mesa; se trataba de la lectura de nalgas; sí, a cada persona que pasaba ellas les diagnosticaban la personalidad con solo verle el trasero. Así escuchábamos las palabras: cachonda, frustradas, frígidas, de mano amiga, flojas, trabajadoras, de aspirina, tristes, alegres, homosexuales, indecisas, tragonas, arrepentidas, ejercitadas, presumidas, tímidas, gelatinosas...

Después de un rato de oírlas, llegó la hora de pagar la cuenta. Mi amiga y yo decidimos marcharnos pero no sabíamos cómo hacer para no ser diagnosticadas. Estuvimos un rato dudando si levantarnos o no. Por fortuna las de la nalgomancia se fueron primero que nosotras y así, vengativas, pudimos exclamar: "una par de ellas alegres y las otras ausentes".

La idea me siguió dando vueltas y me extraño mucho cuando supe que dentro de los métodos adivinatorios no sólo existen la lectura del Tarot, del café, de la mano, de la baraja española, del cigarro, de los palillos o monedas para interpretar el I Ching, del huevo pasado por el cuerpo (y muchas otras), sino que también el nalgamen puede predecir el futuro. A estas personas se les llama rumpólogos y ellas, a través de observar traseros, pompas, nachas, pompis, cabús, asentaderas, mondongo, fondillo, cachetes, tepalcuanas o culos, pueden saber no sólo el futuro sino el pasado de las personas.

Desde luego es algo que para mí, y seguramente para muchos, es un acto muy extravagante, porque no es lo mismo extender la mano y que te digan: tendrás larga vida, un acontecimiento muy significativo cambiara el rumbo de tu vida, te casarás y tendrás dos hijos, o cosas más o menos parecidas, dependiendo de la edad. Pero exponer una parte tan íntima relacionada, primitivamente, con la bipedestación, con el acto de sentarse y, sobre todo, con la sexualidad y los deshechos del cuerpo. Me resulta perturbador que haya personas que recurran a este tipo de práctica. Claro, también me da risa que estos adivinos no sólo vean tu anatomía sino tu patología, pecas, hemorroides... me horroriza un poco todo este asunto.

Encontré que en Perú es una práctica común y que en Estados unidos, la madre de Silvester Stallone es una de las lectoras de nalgas más famosas. Stallone asegura que "el glúteo derecho representa el hemisferio cerebral izquierdo y nos predice lo que vendrá, mientras que el lado izquierdo representa el hemisferio cerebral derecho y nos habla sobre nuestro pasado". Aunque yo no entiendo por qué alguien tendría que acudir a que le digan su pasado, ¿qué acaso no estuvo allí?

"Dentro del mundo de la rumpología, la forma de los glúteos también indica el tipo de personalidad que se posee: Si tu trasero es en forma de manzana, eres una persona carismática, dinámica, muy creativa y gozas plenamente de la vida; si es en forma de pera, tienes un carácter firme y paciente; si es redonda, eres una persona alegre y optimista, y si tienes un trasero plano, indica que eres una persona negativa", dice una mujer llamada Andrea Méndez en su página de Internet.

Habrá quienes necesiten de ello para conocerse a sí mismos: "La lectura de glúteos es una opción distinta para aquellos que desean conocer el futuro, sólo hay que dejar atrás la timidez y mostrar esa zona del cuerpo que parece guardar los secretos del destino", insiste.

De todas las formas de adivinación, esta me huele mal, aunque reconozco que las nalgas son tan solo otra parte de nuestro cuerpo en donde recaen muchos prejuicios. Les deseo un buen futuro visto desde su retaguardia, porque los hay muy promisorios como los de Kim Kardashian o J.Lo y muchas más. Luego dicen que los mexicanos no leemos, pero leemos de todo.

 
 
 


FOTOGALERIAS RELACIONADAS

GALERIA MULTIMEDIA RELACIONADAS

GRÁFICOS ANIMADOS RELACIONADOS

NOTAS RELACIONADAS

Rumpología o lectura de nalgas

COLABORADOR INVITADO / Angélica López Gándara



Fui testigo de un acto muy divertido. Estaba en un café de la Avenida Álvaro Obregón, en la ciudad de México. Los sorbos suaves y la plática amena fueron interrumpidos por un par de mujeres jóvenes que a carcajadas disfrutaban de la vida. Mi amiga y yo nos miramos e hicimos mutis; nos pusimos a escuchar los motivos de la diversión de nuestras vecinas de mesa; se trataba de la lectura de nalgas; sí, a cada persona que pasaba ellas les diagnosticaban la personalidad con solo verle el trasero. Así escuchábamos las palabras: cachonda, frustradas, frígidas, de mano amiga, flojas, trabajadoras, de aspirina, tristes, alegres, homosexuales, indecisas, tragonas, arrepentidas, ejercitadas, presumidas, tímidas, gelatinosas...

Después de un rato de oírlas, llegó la hora de pagar la cuenta. Mi amiga y yo decidimos marcharnos pero no sabíamos cómo hacer para no ser diagnosticadas. Estuvimos un rato dudando si levantarnos o no. Por fortuna las de la nalgomancia se fueron primero que nosotras y así, vengativas, pudimos exclamar: "una par de ellas alegres y las otras ausentes".

La idea me siguió dando vueltas y me extraño mucho cuando supe que dentro de los métodos adivinatorios no sólo existen la lectura del Tarot, del café, de la mano, de la baraja española, del cigarro, de los palillos o monedas para interpretar el I Ching, del huevo pasado por el cuerpo (y muchas otras), sino que también el nalgamen puede predecir el futuro. A estas personas se les llama rumpólogos y ellas, a través de observar traseros, pompas, nachas, pompis, cabús, asentaderas, mondongo, fondillo, cachetes, tepalcuanas o culos, pueden saber no sólo el futuro sino el pasado de las personas.

Desde luego es algo que para mí, y seguramente para muchos, es un acto muy extravagante, porque no es lo mismo extender la mano y que te digan: tendrás larga vida, un acontecimiento muy significativo cambiara el rumbo de tu vida, te casarás y tendrás dos hijos, o cosas más o menos parecidas, dependiendo de la edad. Pero exponer una parte tan íntima relacionada, primitivamente, con la bipedestación, con el acto de sentarse y, sobre todo, con la sexualidad y los deshechos del cuerpo. Me resulta perturbador que haya personas que recurran a este tipo de práctica. Claro, también me da risa que estos adivinos no sólo vean tu anatomía sino tu patología, pecas, hemorroides... me horroriza un poco todo este asunto.

Encontré que en Perú es una práctica común y que en Estados unidos, la madre de Silvester Stallone es una de las lectoras de nalgas más famosas. Stallone asegura que "el glúteo derecho representa el hemisferio cerebral izquierdo y nos predice lo que vendrá, mientras que el lado izquierdo representa el hemisferio cerebral derecho y nos habla sobre nuestro pasado". Aunque yo no entiendo por qué alguien tendría que acudir a que le digan su pasado, ¿qué acaso no estuvo allí?

"Dentro del mundo de la rumpología, la forma de los glúteos también indica el tipo de personalidad que se posee: Si tu trasero es en forma de manzana, eres una persona carismática, dinámica, muy creativa y gozas plenamente de la vida; si es en forma de pera, tienes un carácter firme y paciente; si es redonda, eres una persona alegre y optimista, y si tienes un trasero plano, indica que eres una persona negativa", dice una mujer llamada Andrea Méndez en su página de Internet.

Habrá quienes necesiten de ello para conocerse a sí mismos: "La lectura de glúteos es una opción distinta para aquellos que desean conocer el futuro, sólo hay que dejar atrás la timidez y mostrar esa zona del cuerpo que parece guardar los secretos del destino", insiste.

De todas las formas de adivinación, esta me huele mal, aunque reconozco que las nalgas son tan solo otra parte de nuestro cuerpo en donde recaen muchos prejuicios. Les deseo un buen futuro visto desde su retaguardia, porque los hay muy promisorios como los de Kim Kardashian o J.Lo y muchas más. Luego dicen que los mexicanos no leemos, pero leemos de todo.