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Una proeza extraordinaria

SOTTO VOCE / Lázaro Azar


MIAMI.- Pocas cosas recuerdo con mayor dicha que, cuando niño, mi abuelo me contaba Las mil y una noches. Se la sabía de memoria y me decía que eso, no era nada comparado con los niños que memorizaban el Corán desde pequeños en su Líbano natal. Con los años, mi camino se decantó hacia la Música y, así como hay religiones y sectas para todos, ésta también ofrece un universo más amplio que los colores del arcoíris, donde cada uno halla aquél que más le agrada para arroparse.

No les revelaré nada nuevo: el mío, es el piano. Diseminados por el mundo hay festivales con mayor o menor éxito y prestigio dedicados a este instrumento, pero ni Verbier, ni Beppu ni La Roque d'Antheron me habían ofrecido nunca el motivo para emprender, cual musulmán hacia la Meca o wagneriano rumbo a Bayreuth, el que, hasta ahora, considero el peregrinaje de mi vida.

Desolado que estaba el lunes 2, decidí desligarme de todas las noticias políticas y electorales y, al echarle el ojo a cosas más amables, me enteré que antes de que terminara la semana se llevaría a cabo una velada musical que nunca soñé que podría ver realizada: en un solo día, y a cargo de un solo pianista, se tocarían los 53 Estudios que Leopold Godowsky compuso entre 1894 y 1914 con base 26 de los 27 Estudios de Chopin, por sí mismos piedra angular del repertorio y la técnica pianística.

A lo largo de la historia, pocos pianistas "le han entrado" a esta obra colosal: Saperton, Bolet, Hamelin, Grante o Douglas-Madge figuran entre quienes, con mayor o (mucha) menor fortuna (este último), han grabado si no todos, algunos de ellos.

Si algo me animó a buscar un vuelo de inmediato, fue saber quién sería el valiente que acometería esta proeza, equivalente a escalar el Himalaya para cantar, solo, todos los roles de la Tetralogía: Francesco Libetta, quien dada su sencillez y distancia mediática distará de ser el más famoso, a pesar de ser el uno de los virtuosos más refinados de todos los tiempos... si no el que más.

La primera vez que supe de él fue gracias al video que consigna el fabuloso recital que realizó para el Festival de La Roque d'Antheron en 2002, mismo que ahora podemos ver en YouTube. Aquel filme fue dirigido por Bruno Monsaingeon, el aclamado documentalista de Sviatoslav Richter y Glenn Gould, lo cual, como diría mi nana, "habla de la calidad de la melcocha".

De entonces a la fecha, mi admiración hacia este artista inconmensurable ha crecido a la par de la amistad con que me distingue y más de un proyecto e infinidad de complicidades compartidas, pero eso, es otra historia.

Este sábado 7, Francesco nos avasalló con sus exquisitas habilidades y su musicalidad a toda prueba a lo largo de una velada maratónica; durante más de cuatro horas, la polifonía más compleja se entreveró con los retos mecánicos más inverosímiles -23 de estos Estudios están escritos para la mano izquierda, sola- a lo largo de una partitura de 360 páginas que tocó de memoria, con una pausa para cenar, al igual que hacen los wagnerianos que van a Bayreuth, entre los 28 Estudios que abordan el Opus 10 y los 25 consagrados al Opus 25.

Tras ello, todavía nos ofreció el único encore posible: el Estudio Op. 25 n. 7. El único, también, al que "no le metió mano" Godowsky. Sería imposible pormenorizar aquél épico portento que solamente podría tener cabida en un Festival como el Internacional de Piano de Miami que, desde hace 22 años, dirige Giselle Brodsky con pasión y sabiduría.

Hoy, solo puedo decir que aquella velada ha quedado atesorada entre los momentos más trascendentes y felices de mi vida. Justo al lado de aquellos en que mi abuelo, evocaba a Scheherezada.

 
 
azarboldo@prodigy.net.mx
 
 
 
 
 

Crítico musical, pianista, conferencista, asesor cultural y productor discográfico de numerosas grabaciones, entre las que destacan las integrales de Juventino Rosas y José Pablo Moncayo. Columnista de REFORMA desde 1998, preside la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música desde 2002, es Curador Artístico del Festival Internacional de Piano "En Blanco y Negro" del Cenart desde 2015 y colabora con diversos medios especializados en México y el extranjero.

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