Recibe en tu email las próximas
columnas de Everardo Elizondo
1 mes
2 meses
3 meses

Muestrario (mínimo) de sinrazones y razones económicas



GLOSAS MARGINALES / Everardo Elizondo


Un poema de Borges incluye entre Los Justos al "que prefiere que los otros tengan razón". Se trata de una actitud admirable, pero, a veces, no queda más remedio que señalar a los otros que no tienen razón.

Zapoteco vs. inglés. En alguna ocasión, participé en una junta cuyo tema era la planeación de cierta universidad estatal. En respuesta a la pregunta específica de un funcionario, me permití sugerir que los planes de estudio deberían enfatizar el aprendizaje efectivo de cuatro lenguajes: español, inglés, matemáticas y computación.

El episodio viene a cuento porque, hace cosa de un mes, un grupo de representantes de once escuelas normales de Oaxaca rechazó en general (desde luego) la reforma educativa y, en particular, la inclusión del inglés en la lista de materias. Para el caso, argumentó que el inglés desplazaría a las lenguas indígenas que se enseñan.

En mi opinión, la postura de los normalistas aludidos es claramente anti-moderna. No es casual que haya ocurrido en Oaxaca, uno de los estados más pobres de México. Les guste o no a algunos, en la época actual el inglés es la lengua franca de la ciencia, de la tecnología, de la diplomacia, de la economía, de las finanzas, etc. En otras palabras, es el único idioma que sirve para una necesaria comunicación (casi) universal que, de otra manera, sería imposible. La enseñanza de lenguas indígenas está bien, como un esfuerzo de preservación cultural. Sin embargo, no es difícil entender que, en las circunstancias del mundo de hoy, su contribución al logro del potencial de los individuos y de la sociedad es muy limitada.

Controles vs. disciplina. Paul Krugman (PK) se ocupó recientemente de la crisis económica turca, en un artículo que me pareció parcial.

Leyéndolo, uno llega a la conclusión de que los culpables de lo sucedido han sido los inversionistas extranjeros. Para empezar, por canalizar sus recursos a Turquía y, después, por tratar de sacarlos ante la inminencia de un desastre. No encontré en el texto una sola frase referente a temas clave como el desequilibrio fiscal, la incontinencia monetaria, o a cualquier otro que sugiriera que las dificultades se originaron en las torpezas de la política económica nacional.

Fiel a su inclinación intervencionista, PK recomendó como solución el establecimiento de controles de capital "temporales" y, luego, una política "fiscalmente sustentable". En otras palabras, primero expropiar una parte de la riqueza de los inversionistas y, más tarde, poner en orden las finanzas públicas. Creo que la prescripción adecuada es distinta: hay que empezar por eliminar la causa inicial de la crisis: una posición fiscal irresponsable.

Dos descuentos vs. un descuento. Un prominente político mexicano afirmó hace poco, a la letra, que "Otro de los saldos de la política neoliberal es que no ha habido crecimiento económico. Estamos creciendo al 2% --dijo-- pero si descontamos la inflación, es 0%". La aritmética anterior es correcta, pero admite una aclaración inicial: el 2% aludido es el resultado de un cálculo del PIB, hecho por el INEGI, que ya descontó la inflación. En el lenguaje de los economistas, se trata de una tasa de crecimiento en términos reales.

Multas vs. racionalidad. Agua y Drenaje de Monterrey ha anunciado que multará hasta con 700 pesos a los usuarios que desperdicien el agua potable en el riego de jardines o en el lavado de automóviles. Para el caso, dependerá de los informes de algunos vigilantes itinerantes y de las denuncias (anónimas si se quiere) de los vecinos. El argumento de la empresa es que la insuficiencia de lluvias ha ocasionado una escasez del líquido. (Desde luego, la falta de lluvias no es precisamente una característica nueva del clima del noreste del país). El siguiente paso será, supongo, multar por duchazos muy prolongados, o por lavar la ropa con demasiada frecuencia. La receta lógica, en contraste, es racionalizar las tarifas y operar la empresa con más eficiencia.

Decía Milton Friedman hace muchos (muchos) años, sin economizar la ironía: si un Gobierno administrara el Sahara, pronto habría escasez de arena.

 
El autor es profesor de Economía en la EGADE, Business School, ITESM
 
 
 
 
 


Everardo Elizondo es economista independiente. Realizó maestría y doctorado en la Universidad de Wisconsin. Se diplomó en el Internacional Tax Program de la Universidad de Harvard. Ha sido jefe del área de estudios económicos en diversas compañías y fue Subgobernador del Banco de México. Fue director fundador de la Escuela de Graduados de la Facultad de Economía, UANL. Ha sido consejero de instituciones bancarias, comerciales e industriales.

FOTOGALERIAS RELACIONADAS

GALERIA MULTIMEDIA RELACIONADAS

GRÁFICOS ANIMADOS RELACIONADOS

NOTAS RELACIONADAS

Muestrario (mínimo) de sinrazones y razones económicas

GLOSAS MARGINALES / Everardo Elizondo



Un poema de Borges incluye entre Los Justos al "que prefiere que los otros tengan razón". Se trata de una actitud admirable, pero, a veces, no queda más remedio que señalar a los otros que no tienen razón.


Zapoteco vs. inglés. En alguna ocasión, participé en una junta cuyo tema era la planeación de cierta universidad estatal. En respuesta a la pregunta específica de un funcionario, me permití sugerir que los planes de estudio deberían enfatizar el aprendizaje efectivo de cuatro lenguajes: español, inglés, matemáticas y computación.

El episodio viene a cuento porque, hace cosa de un mes, un grupo de representantes de once escuelas normales de Oaxaca rechazó en general (desde luego) la reforma educativa y, en particular, la inclusión del inglés en la lista de materias. Para el caso, argumentó que el inglés desplazaría a las lenguas indígenas que se enseñan.

En mi opinión, la postura de los normalistas aludidos es claramente anti-moderna. No es casual que haya ocurrido en Oaxaca, uno de los estados más pobres de México. Les guste o no a algunos, en la época actual el inglés es la lengua franca de la ciencia, de la tecnología, de la diplomacia, de la economía, de las finanzas, etc. En otras palabras, es el único idioma que sirve para una necesaria comunicación (casi) universal que, de otra manera, sería imposible. La enseñanza de lenguas indígenas está bien, como un esfuerzo de preservación cultural. Sin embargo, no es difícil entender que, en las circunstancias del mundo de hoy, su contribución al logro del potencial de los individuos y de la sociedad es muy limitada.

Controles vs. disciplina. Paul Krugman (PK) se ocupó recientemente de la crisis económica turca, en un artículo que me pareció parcial.

Leyéndolo, uno llega a la conclusión de que los culpables de lo sucedido han sido los inversionistas extranjeros. Para empezar, por canalizar sus recursos a Turquía y, después, por tratar de sacarlos ante la inminencia de un desastre. No encontré en el texto una sola frase referente a temas clave como el desequilibrio fiscal, la incontinencia monetaria, o a cualquier otro que sugiriera que las dificultades se originaron en las torpezas de la política económica nacional.

Fiel a su inclinación intervencionista, PK recomendó como solución el establecimiento de controles de capital "temporales" y, luego, una política "fiscalmente sustentable". En otras palabras, primero expropiar una parte de la riqueza de los inversionistas y, más tarde, poner en orden las finanzas públicas. Creo que la prescripción adecuada es distinta: hay que empezar por eliminar la causa inicial de la crisis: una posición fiscal irresponsable.

Dos descuentos vs. un descuento. Un prominente político mexicano afirmó hace poco, a la letra, que "Otro de los saldos de la política neoliberal es que no ha habido crecimiento económico. Estamos creciendo al 2% --dijo-- pero si descontamos la inflación, es 0%". La aritmética anterior es correcta, pero admite una aclaración inicial: el 2% aludido es el resultado de un cálculo del PIB, hecho por el INEGI, que ya descontó la inflación. En el lenguaje de los economistas, se trata de una tasa de crecimiento en términos reales.

Multas vs. racionalidad. Agua y Drenaje de Monterrey ha anunciado que multará hasta con 700 pesos a los usuarios que desperdicien el agua potable en el riego de jardines o en el lavado de automóviles. Para el caso, dependerá de los informes de algunos vigilantes itinerantes y de las denuncias (anónimas si se quiere) de los vecinos. El argumento de la empresa es que la insuficiencia de lluvias ha ocasionado una escasez del líquido. (Desde luego, la falta de lluvias no es precisamente una característica nueva del clima del noreste del país). El siguiente paso será, supongo, multar por duchazos muy prolongados, o por lavar la ropa con demasiada frecuencia. La receta lógica, en contraste, es racionalizar las tarifas y operar la empresa con más eficiencia.

Decía Milton Friedman hace muchos (muchos) años, sin economizar la ironía: si un Gobierno administrara el Sahara, pronto habría escasez de arena.

 
El autor es profesor de Economía en la EGADE, Business School, ITESM