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Vulnerabilidad y resistencia



Genaro Lozano
en REFORMA


Para Yuriria Sierra, con cariño.

Vivimos en un país vulnerable, donde los cuerpos que importan son aquellos de quienes están (estamos) en situaciones de privilegio. Un país precario, regido por instituciones que no funcionan o que funcionan a medias para quienes son parte de un segmento socioeconómico o de un color de piel correcto o de una familia con las conexiones necesarias. Un país que exonera a Raúl Salinas y le devuelve sus millones. Un país reformado pero estancado. Un país que silencia a la periodista más crítica del aire, su conciencia moral.

Un país en el que, como dijo ayer la filósofa Judith Butler en la UNAM, hay un vínculo cercano entre ejercer el derecho a la protesta y la mortalidad, entre la vulnerabilidad que nos une a miles cuando salimos a las calles a exigir justicia por los 43 estudiantes de Ayotzinapa, unid@s entre cuerpos que interactúan y que en ese momento político se vuelven vulnerables a ser reprimidos, golpeados o encerrados por una policía que en lugar de protegernos se convierte en agente de violencia.

Ante todos esos abusos, ante lo que en varias ocasiones y desde varios meses atrás varios hemos argumentado como la restauración de un régimen autoritario ¿qué nos queda?

La salida de Aristegui del aire y la llegada de Eduardo Medina Mora a la Suprema Corte de Justicia son los casos más recientes que han servido para darle argumentos a quienes quieren una sociedad desmovilizada. Argumentos para quienes dicen que las firmas no sirven para nada. Después de todo 200 mil firmas a favor de Aristegui no son nada en un país de 120 millones de personas ni tampoco hicieron que la familia Vargas le regresara su espacio a la periodista. Son esos argumentos y voces que parecen decirnos: la resistencia no funciona. Todo está perdido.

¿Cómo actuamos colectivamente? ¿Qué sigue después de la llegada de Medina Mora a la Corte Suprema? ¿Qué sigue después de la salida de Carmen?

Son todas ellas preguntas que merecen reflexiones, respuestas y acciones. Como dijo ayer Butler "la filosofía no es un lujo, es nuestro derecho a pensar. Y cuando nuestra capacidad para pensar deja de funcionar entonces los censores han ganado".

Por ello es necesario pensar colectivamente. No cerrar los espacios que permiten el cuestionamiento crítico sino multiplicarlos. Sin el de Carmen, ¿cuántos espacios quedan críticos en la radio? ¿Cuántas unidades de investigación quedan en los medios? ¿Cuántas voces que cuestionan en lugar de halagar al poder?

Tras la llegada de Medina Mora a la Corte ha habido quienes argumentan que de nada sirven las más de 54 mil firmas que entregamos al Senado, que las firmas no son jurídicamente vinculantes. Que no son nada respecto al universo de electores que eligieron a esos senadores. Que éstos actuaron con línea partidista.

Todas esas preguntas y afirmaciones merecen respuestas. El ejercicio sin precedentes respecto a la Corte fue solamente un primer ejercicio. Un sano ejercicio democrático y de participación ciudadana.

Creo que todos los involucrados en la acción contra Medina Mora sabíamos que era una batalla perdida, que el ex embajador sería Ministro. Sin embargo, actuar colectivamente nos sirvió para saber que en una semana logramos la atención mediática que tanto trabajo cuesta conseguir.

Quienes redactaron los argumentos contra la ratificación de Medina Mora hicieron el trabajo que la comisión de Justicia, presidida por un senador del PAN, no quiso hacer: evaluar a profundidad la candidatura del enviado del presidente. La presión al final sirvió para que en el PRD no hubiese divisiones del voto en contra, aunque sí tres ausencias injustificables, y para que sí se dividieran PAN y PRI con 19 votos para los otros dos candidatos.

Lo que sigue ahora es armar una mejor estrategia para las próximas vacantes en la Corte, que involucre a muchas más personas y que presente más argumentos a los senadores. Lo que sigue ahora es empujar una reforma al proceso de selección de los ministros de la Corte. Un proceso que no sea una simulación por la premura con la que se hace hoy y por el envío de una terna sin argumentos a favor en lugar de una sola candidatura con una defensa de quien propone.

Lo siguiente es vigilar que la Corte siga siendo ese espacio democrático, plural e independiente que la Ministra Sánchez Cordero dibujó al recibir críticamente a Medina Mora en la Corte. Lo que sigue es colectivamente pensar en formas de resistencia cada vez más efectivas. En, parafraseando de nuevo a Butler, cómo podemos junt@s superar nuestra vulnerabilidad.


Politólogo por The New School for Social Research e Internacionalista por el ITAM. Profesor en la UIA desde el 2007 y en el ITAM (2005-2012). Coautor de varios libros académicos como Same Sex Marriage in Latin America: Promise and Resistance, La política exterior de México y ¿Qué es Estados Unidos? Analista político en CNN y el IMER. Conductor del programa Sin Filtro, en Televisa. Fue Subdirector de la Revista Foreign Affairs Latinoamérica.
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