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Tlatlaya, una orden no cumplida



COLABORADOR INVITADO / Roberto Campa Cifrián
en REFORMA


El Centro Prodh asegura que un documento militar habría ordenado a las tropas de la base de operaciones militares San Antonio del Rosario "abatir delincuentes en horas de oscuridad". Dice Mario Patrón en su colaboración de ayer en estas páginas: "A nadie escapa que el significado gramatical de abatir no es matar. Sin embargo, para aquilatar la gravedad de la orden hay que buscar más allá de los diccionarios usuales", busca entonces, en otros documentos, y concluye que la instrucción fue matar.

¿No resultaría mejor buscar la orden en el propio oficio que el Teniente Coronel de Infantería Sandro Díaz Rodríguez dio al Teniente de Infantería Ezequiel Rodríguez Martínez, motivo de este diferendo?

El oficio en cuestión contiene 37 instrucciones operativas al personal que participó en los hechos, todas encabezadas por la siguiente: "actuando en forma contundente y conforme a derecho, prevaleciendo en todo momento el respeto a los Derechos Humanos y a la Observancia de la Ley para Prevenir y Sancionar la Tortura".

Seis instrucciones puntuales nos permiten responder la pregunta, la XIV: "Las operaciones deben realizarse con estricto respeto a los Derechos Humanos, evitando cateos sin orden de la autoridad judicial así como el traslado de detenidos al interior de instalaciones militares". La XV: "Deberá apegarse a lo establecido en la Directiva que regula el uso Legítimo de la Fuerza por parte el Personal del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, en cumplimiento de sus funciones en apoyo a las autoridades civiles y en la Ley de Armas de Fuego y Explosivos". La XXIV: "Las personas detenidas en flagrancia delictiva deberán ser puestas de manera inmediata a disposición de las autoridades competentes y que no sean trasladadas a instalaciones militares". La XXVI: "En caso de tener resultados positivos en aseguramiento de personas, armamento o enervante deberá de rendir su parte correspondiente directamente a la 22/a. Z.M.". Y las XXIX y XXX, relativas a las preguntas que deben formularse a las personas detenidas.

Cualquiera que se haya acercado alguna vez al estudio del Derecho, y el PRODH tiene buenos abogados, sabe que las normas de un ordenamiento, como el oficio de referencia, deben interpretarse de manera sistémica, porque constituyen una totalidad ordenada. Para fundamentar su crítica, el PRODH equipara abatir a matar, descontextualiza un mandamiento que busca proteger a personas inocentes e ignora un lineamiento general y seis particulares, referidos todos al respeto a los Derechos Humanos, el Uso Legítimo de la Fuerza y las garantías de los detenidos.

Un oficial y siete de tropa incumplieron, presuntamente, las órdenes recibidas y por ello están sujetos a proceso, primero en el Fuero Militar y después en el Civil. En el Militar fueron acusados por desobediencia e infracción a deberes militares, el oficial, y solo por infracción a deberes militares los de tropa. Uno de ellos, que fue herido durante el enfrentamiento, salió libre por desvanecimiento de datos. En el fuero civil, están siendo juzgados por homicidio calificado y encubrimiento, alteración ilícita del lugar y vestigio de los hechos, abuso de autoridad y ejercicio indebido del servicio público.

En Tlatlaya una patrulla del ejército enfrentó a presuntos delincuentes, repeliendo una agresión directa con armas de fuego; al momento de la consignación, las evidencias indicaron que a algunos los mataron en el enfrentamiento y a otros cuando habían dejado de disparar; en esto último se sustenta la acusación, porque el Estado Mexicano es un Estado Democrático de Derecho que protege los Derechos Humanos de todas las personas y el oficio materia de este análisis forma parte del acervo documental que el Juez Federal deberá valorar para llegar a la verdad jurídica y determinar si hay responsables.

 
El autor es Subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación.

 
 


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El Centro Prodh asegura que un documento militar habría ordenado a las tropas de la base de operaciones militares San Antonio del Rosario "abatir delincuentes en horas de oscuridad". Dice Mario Patrón en su colaboración de ayer en estas páginas: "A nadie escapa que el significado gramatical de abatir no es matar. Sin embargo, para aquilatar la gravedad de la orden hay que buscar más allá de los diccionarios usuales", busca entonces, en otros documentos, y concluye que la instrucción fue matar.

¿No resultaría mejor buscar la orden en el propio oficio que el Teniente Coronel de Infantería Sandro Díaz Rodríguez dio al Teniente de Infantería Ezequiel Rodríguez Martínez, motivo de este diferendo?

El oficio en cuestión contiene 37 instrucciones operativas al personal que participó en los hechos, todas encabezadas por la siguiente: "actuando en forma contundente y conforme a derecho, prevaleciendo en todo momento el respeto a los Derechos Humanos y a la Observancia de la Ley para Prevenir y Sancionar la Tortura".

Seis instrucciones puntuales nos permiten responder la pregunta, la XIV: "Las operaciones deben realizarse con estricto respeto a los Derechos Humanos, evitando cateos sin orden de la autoridad judicial así como el traslado de detenidos al interior de instalaciones militares". La XV: "Deberá apegarse a lo establecido en la Directiva que regula el uso Legítimo de la Fuerza por parte el Personal del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, en cumplimiento de sus funciones en apoyo a las autoridades civiles y en la Ley de Armas de Fuego y Explosivos". La XXIV: "Las personas detenidas en flagrancia delictiva deberán ser puestas de manera inmediata a disposición de las autoridades competentes y que no sean trasladadas a instalaciones militares". La XXVI: "En caso de tener resultados positivos en aseguramiento de personas, armamento o enervante deberá de rendir su parte correspondiente directamente a la 22/a. Z.M.". Y las XXIX y XXX, relativas a las preguntas que deben formularse a las personas detenidas.

Cualquiera que se haya acercado alguna vez al estudio del Derecho, y el PRODH tiene buenos abogados, sabe que las normas de un ordenamiento, como el oficio de referencia, deben interpretarse de manera sistémica, porque constituyen una totalidad ordenada. Para fundamentar su crítica, el PRODH equipara abatir a matar, descontextualiza un mandamiento que busca proteger a personas inocentes e ignora un lineamiento general y seis particulares, referidos todos al respeto a los Derechos Humanos, el Uso Legítimo de la Fuerza y las garantías de los detenidos.

Un oficial y siete de tropa incumplieron, presuntamente, las órdenes recibidas y por ello están sujetos a proceso, primero en el Fuero Militar y después en el Civil. En el Militar fueron acusados por desobediencia e infracción a deberes militares, el oficial, y solo por infracción a deberes militares los de tropa. Uno de ellos, que fue herido durante el enfrentamiento, salió libre por desvanecimiento de datos. En el fuero civil, están siendo juzgados por homicidio calificado y encubrimiento, alteración ilícita del lugar y vestigio de los hechos, abuso de autoridad y ejercicio indebido del servicio público.

En Tlatlaya una patrulla del ejército enfrentó a presuntos delincuentes, repeliendo una agresión directa con armas de fuego; al momento de la consignación, las evidencias indicaron que a algunos los mataron en el enfrentamiento y a otros cuando habían dejado de disparar; en esto último se sustenta la acusación, porque el Estado Mexicano es un Estado Democrático de Derecho que protege los Derechos Humanos de todas las personas y el oficio materia de este análisis forma parte del acervo documental que el Juez Federal deberá valorar para llegar a la verdad jurídica y determinar si hay responsables.

 
El autor es Subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación.