OPINIÓN

Aristóteles y el rock

Eduardo Caccia EN REFORMA

4 MIN 00 SEG

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Esta semana murió, a los ochenta años, el icónico Charlie Watts, una figura que contrastó su sobriedad y falta de apetito por la fama, con la extravagancia de sus compañeros en los Rolling Stones. Marcado con un corazón de jazzista, Watts fue un baterista singular. René, amigo de alta sensibilidad acústica, apunta su rasgo distintivo: "suspender el golpe al contratiempo para evitar que suene simultáneo a la tarola es muy raro". Más allá de hacer una apología de esta leyenda del rock, es interesante reflexionar sobre qué es lo que hace sobresaliente a un equipo. ¿Tienen las piedras rodantes vida, después de Watts?