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Atrae a Herder filosofía latina

  • Los Herder, con una historia de 221 años a cuestas, esperan ver una séptima generación de la familia al frente de la casa editorial. Foto: Especial / Editorial Herder
Israel Sánchez
Entre los enardecidos manifestantes y sus impetuosas consignas de cambio, algo más desfila por las calles de los países de América Latina en conflicto: la filosofía misma.

Y es que, contrario a lo que se vive en Europa y Estados Unidos, donde la filosofía difícilmente se desplaza fuera de las universidades y círculos académicos, la convulsa situación en varias regiones del continente americano ha situado a los filósofos al pie del cañón, con los esfuerzos puestos en la comprensión y transfiguración de la realidad sociopolítica.

Circunstancia que ha atraído la atención de Herder, editorial dedicada a la filosofía, teología, religión y humanidades, y motivado el lanzamiento de la colección Contrapunto.

"En América Latina estamos observando una filosofía más viva, una filosofía que trabaja desde una perspectiva social latinoamericana, y esto nos parece muy interesante. Por eso la idea de sacar esta colección", detalla en entrevista Raimund Herder (Friburgo, 1963), editor, propietario y trastataranieto de Bartolomeo Herder, fundador del sello en Alemania.

"(La de Latinoamérica) es una filosofía que busca el intercambio con la sociedad, con la sociedad política, con la calle, por decirlo así, y me parece algo muy interesante, muy importante. Creo que en Europa se puede aprender mucho de esto".

Antes de su arribo a Guadalajara, donde hizo una visita profesional a la Feria Internacional del Libro, Herder pasó por Bogotá y atestiguó él mismo una ciudad paralizada por un movimiento en el que jóvenes estudiantes y profesores de filosofía tienen un papel muy activo.

Por pura casualidad, admite el editor, Contrapunto arranca justamente con entregas de pensadores colombianos, como Laura Quintana, doctora en filosofía y profesora asociada del Departamento de Filosofía de la colombiana Universidad de los Andes, con el título Política de los cuerpos. Emancipaciones desde y más allá de Jacques Rancière.

O Adolfo Chaparro Amaya, filósofo y profesor titular de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario, en Bogotá, con su libro Modernidades periféricas. Un archivo problemático para la historia conceptual de América Latina.

"Muchos filósofos están buscando nuevos conceptos de lo que puede ser la democracia, de lo que puede ser una república, el populismo que vemos de lados diferentes. Son temas que estos autores están trabajando", dice Herder sobre quienes integran Contrapunto, que contempla también Fuera de sí mismas, volumen que recopila la perspectiva feminista de 11 pensadoras.

"Creo que hemos llegado a un punto en que tenemos que redefinir lo que realmente es nuestra sociedad, qué es nuestro sistema político, qué es la democracia, y cómo queremos que en el futuro funcione el sistema político en nuestros países".

Y no es que el editor considere que de la filosofía se vayan a obtener todas las respuestas. De hecho, no se obtendrá una sola, sostiene.

"Yo siempre lo digo: la filosofía no sirve para nada. La filosofía hace pensar, y pensar sirve para algo. Entonces que no se espere la respuesta de la filosofía y de los filósofos; la filosofía puede hacer la pregunta, puede llevar a la gente a que piense, y de ahí luego puede salir un discurso, y el discurso nos puede llevar a los resultados.

"La filosofía puede impulsar un diálogo y un proceso de pensamiento que luego tenga más o menos resultados. No tiene la resolución, no tiene la respuesta; tiene preguntas. Tiene las herramientas para pensar las preguntas", asegura.

Lo que le resulta una certeza absoluta, como ha tenido oportunidad de comentar, es que "sin razonamiento no es posible la democracia". Una postura que parece hacer eco del Tratado político de Baruch Spinoza.

¿Latinoamérica carece de democracia por falta de razonamiento?

Sí, y por falta de educación. Obviamente, la educación es muy importante; sólo una buena educación puede formar una sociedad verdaderamente democrática

Veo con mucha preocupación, y es una preocupación compartida con muchos autores, que precisamente en la educación no se está invirtiendo lo suficiente. Y, por ejemplo, ahora las protestas que vemos en Colombia o en Chile también tienen mucho que ver con la posibilidad de llegar a una formación buena y económicamente accesible para gente de clase media y baja. Esto es esencial para el futuro de la democracia.

La colección que congrega las voces de pensadores latinoamericanos y su contrapunto a la filosofía tradicional será lanzada en México en el 2020.

Vena Librera

Con más de dos siglos de edición en Europa -221 años, para ser exactos-, si hay algo que saben bien en Herder, además de filosofía, es cómo hacer libros.

Su actual editor y propietario, Raimund Herder, es particularmente consciente de los retos a sortear en el mercado, que van más allá de si los soportes digitales pondrán el último clavo en el ataúd del libro impreso.

"El libro es un invento perfecto; yo siempre digo que no se puede mejorar. Pero esto no significa que no haya otras formas de transmitir ideas y contenidos.

"Hace cinco años nos decían: 'En el 2018 -o no sé qué año ponían- el libro en papel habrá desaparecido'. Pues, ni hablar, ahí está y tiene muy buena salud", estima.

Y lo pudo constatar en su reciente visita a la FIL Guadalajara.

"La cantidad de jóvenes que van de stand a stand mirando y comprando libros es impresionante, y es una alegría ver este entusiasmo. En sí, el libro es algo que va a tener su rol en la sociedad para muchos muchos años más, pero al mismo tiempo veremos otros formatos -audiolibros, ebooks-, y eso es bueno".

A decir suyo, un verdadero reto está en generar comunidades de lectores con intereses específicos, y en vencer a la piratería, lo cual también es cuestión de educación, al hacer comprender al lector la importancia de pagar a los autores.

"No es por nada que el concepto de derechos de autor viene de la Revolución Francesa, porque ahí los ciudadanos entendieron que sólo si le pagan al autor, el autor dista del poder político por medio de sus libros. Entonces, en una democracia es muy importante que haya autores no financiados por el Estado o las universidades, sino por sus propios lectores.

"(Hay que) entender que la piratería daña no sólo el negocio de la editorial y de la librería, sino la libertad de pensamiento y de la publicación en sí", subraya.

Cuestionado sobre si estrategias como ofrecer títulos de tirajes muy extensos a precios bajísimos, de entre 9 y 20 pesos, son efectivas para fomentar la lectura, Herder opina que sí, pero que al mismo tiempo falsifican un poco la imagen de los libros, "porque un libro no puede ser tan barato".

En Herder, ejemplifica, los precios de los volúmenes son altos, pero porque se hacen en pequeña cantidad, en tirajes de mil 200 ejemplares; entonces es necesario que tengan el precio que tienen. Y en el fondo, dice, si uno mira el trabajo que ha invertido el autor, el corrector, el editor, el impresor, el librero y el distribuidor, el precio es baratísimo en relación de lo que es.

"Parte de la educación también debe ser entender el valor del libro, y si (los jóvenes) se 'alimentan' con libros de precios entre 5 y 10 pesos, obviamente la idea es que otro que cueste 500 les parecerá demasiado caro y no lo van a comprar.

"Entonces yo veo muy bien esas campañas, pero creo que hay que acompañarlas con, primero, una educación escolar que fomente la lectura entre los niños pequeños y continuamente hasta que dejen el colegio; y con una educación para que entiendan por qué un libro cuesta tanto y por qué es tan importante el derecho de autor para la diversidad cultural e intelectual en nuestras sociedades democráticas", apunta.

Finalmente, la pregunta obligada para el trastataranieto de Bartolomeo Herder: ¿Ya hay una nueva generación Herder dispuesta a tomar las riendas del legado editorial?

"Esa es la gran pregunta", responde el editor, entre risas.

Hay varias opciones. Raimund tiene un hermano y una hermana, ambos dedicados a dirigir la editorial en Friburgo y en Estados Unidos, respectivamente. Los tres tienen hijos, pero éstos aún están formándose, sin tener muy claro a qué se dedicarán el resto de sus vidas.

"Pero lo miran con mucho interés, y nosotros obviamente esperamos poder ver a unos de ellos en algún momento entrando a la editorial. Sería un gran gusto para nosotros poder continuar después de seis generaciones, llegar a una séptima", concluye.
Hora de publicación: 00:00 hrs.

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