OPINIÓN

Las mañaneras buscan intimidar, pero sobre todo procuran conducir la conversación

Coacción

Luis Rubio EN REFORMA

4 MIN 30 SEG

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"La obsesión por silenciar a otros es tan vieja como la necesidad de expresarse", afirma Eric Berkowitz* en un extraordinario estudio sobre la censura. El gobierno mexicano postrevolucionario se pasó casi un siglo suprimiendo la libertad de expresión, haciendo toda clase de esfuerzos por censurar a los medios, controlar la conversación e impedir que entraran al país "ideas peligrosas" que pudiesen poner en entredicho la legitimidad de los gobiernos emanados de la revolución. Como bien apunta este autor, la censura no anula la expresión que molesta al gobernante, sino que la transfiere a otros medios, creando "mercados negros" saturados de discusión, información, desinformación, teorías conspirativas y una infinidad de chistes y memes. Sintomático de nuestro tiempo es el hecho de que los chistes sobre el presidente han renacido, justo como ocurría en los setenta.