OPINIÓN

Nadie, en su partido o en la oposición, lo iguala. Nadie, en su partido o en la oposición, le llega a los talones

El Gran Elector

Jorge Volpi EN REFORMA

3 MIN 30 SEG

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Si no puedes detenerla, lo mejor es controlarla. O fingir que la controlas. Mandar señales equívocas, nunca claras. Un halago por aquí, otro por allá. Algunos nombres adicionales, para que parezca una contienda más amplia, menos cerrada. Desfile de egos. Y, quizás más claro: señalar los vacíos. Cerrar puertas y aspiraciones. Dejar claro el lugar de cada quien. Y, sobre todo, el esfuerzo por conservar todos los hilos, por demostrar que las cosas se decidirán solo en su corazón, por más que el líder del partido se lance -una vez más- a proponer otra de esas encuestas cuyos resultados nadie nunca conoce.