OPINIÓN

El regreso de la vieja justicia de la Ciudad

EN FLAGRANCIA / Gustavo Fondevila EN REFORMA

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En junio de 2008 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto por el que se reformaba el sistema penal en el País. A partir de allí se inició una carrera de ocho años para avanzar en la transformación de la justicia penal para convertirla en transparente, oral, rápida y justa. Esto significó un universo de cambios a todo nivel, desde la incorporación de controles a las detenciones hechas por la Policía, presunción de inocencia, salidas alternas, hasta tribunales orales. Los primeros indicadores en los estados reformados fueron positivos (CDMX incluida) y aunque con muchos problemas, parecía que el viejo fantasma de la demora, lentitud, prisión preventiva extendida, etc, iban quedando atrás. Cualquier podía percibir que la modernidad eficiente de la nueva justicia había llegado para quedarse. Sin embargo, no es así. La Ciudad de México ha comenzado a mostrar indicadores que presentan que la saturación y lentitud del sistema judicial anterior han regresado y que los números oscuros del pasado están volviendo a nuestros tribunales.