OPINIÓN

El reptil siempre gana

Eduardo Caccia EN REFORMA

4 MIN 00 SEG

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El 9 de julio de 2006 se jugaba la final de la Copa del Mundo de futbol en el Estadio Olímpico de Berlín. Italia y Francia disputaban un cerrado partido que se fue a tiempo extra. En el minuto 110 el árbitro ponía atención en donde estaba la acción, cuando le avisan que en otra parte del terreno de juego hay un defensor italiano en el suelo y doliéndose del pecho. El réferi detiene el juego mientras pregunta a sus asistentes qué fue lo que pasó. "El 10 de los blancos asestó un cabezazo a uno de los azules". La repetición confirmaría lo inimaginable, el mejor jugador del torneo, uno de los grandes de la historia, Zinedine Zidane, había embestido brutalmente a Marco Materazzi. Luego, millones atestiguamos la tarjeta roja más triste (e indiscutible) de la historia.