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Gesta heroica



Carlos Elizondo Mayer-Serra
en REFORMA

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3 min 30 seg


"La batalla de mayor dimensión de este gobierno la está librando un grupo de patriotas comandado por Manuel Bartlett. Si triunfa, tendremos condiciones para el desarrollo del país. Si no, estaremos postrados ante el extranjero. Eso, en este momento, es lo que más importa". Esto según un tuit de Gibrán Ramírez de la semana pasada, entusiasta defensor de este gobierno.

La lucha ya no es por tener un país con mayor justicia social, como nos dijeron. Parecen haber claudicado, dado el mal desempeño del gobierno en la materia. Según el Coneval tendremos unos 9 millones más de pobres como consecuencia de la recesión económica del año pasado. Además, sacar a un mexicano de la pobreza implica el riesgo de que ingrese a esas clases medias capaces de elegir a Hitler. Ni hablar de la gran lucha por la soberanía alimentaria, dados los niveles récord de importación de granos, o de la lucha contra la violencia a través de los abrazos pacificadores, cuando las balas matan a más gente que nunca.

Si lograr la hegemonía de la CFE en el mercado eléctrico es la batalla más importante de la Cuarta Transformación, ya perdieron la brújula. Ante el desprecio por el conocimiento técnico sobre cómo debe estar organizado dicho mercado, están enfrascados en una batalla contra unos molinos de viento. El objetivo de la política eléctrica debería ser dotar de electricidad, producida a bajo costo y con baja emisión de contaminantes, a todo el que la demande.

Los monopolios pueden ser un gran negocio para sus dueños cuando se trata de una empresa privada. Pero en manos de un gobierno como el mexicano, Pemex y la CFE han sido organizaciones improductivas. Ambos monopolios se han vuelto un lastre gigantesco para las finanzas públicas y para el resto de la economía. Con el actual gobierno esta carga seguirá creciendo. En el 2020, la CFE perdió 78 mil 919 millones de pesos. Dos años ante ganaba dinero: 27 mil 273 millones de pesos.

Uno de los objetivos de la reforma eléctrica de Peña Nieto fue fortalecer a la CFE. Le permitió aligerar el pasivo laboral si la empresa reformaba las condiciones de retiro para sus futuros trabajadores. Tras una complicada negociación política, la CFE lo logró, y ello le representó un respiro al conseguir que el gobierno asumiera parte del pasivo laboral, 160 mil millones, así como menores pagos en el futuro para cubrir las pensiones de sus trabajadores. AMLO decidió darle marcha atrás. Optó por debilitar las finanzas de la CFE de por sí endebles.

La reforma de Peña Nieto respetó el monopolio de la CFE en la red de transmisión, aunque controlada por un ente independiente de la CFE, el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), para evitar conflictos de interés en la decisión de qué planta conectar primero a la red. También mantuvo el monopolio de la distribución a usuarios de baja carga, es decir, hogares y pequeños negocios.

La reforma buscaba un sistema eléctrico capaz de dotar al país de la energía limpia y barata que requerimos. Se impuso la competencia en la generación de energía con una regla central: se conectaría primero a la red al productor de menor costo. Esto le permitiría a la CFE comprar el fluido barato y venderlo caro. En esta operación ganaba mucho dinero.

La gesta heroica de este gobierno consiste en cambiar esa regla y en que se conecte primero a la red de transmisión a la CFE, el más caro y contaminante de todos los proveedores de electricidad en México. Esto incrementará los costos de la energía para toda la economía. Para colmo, según David Shields, para como van las cosas, este será el primer sexenio en el que no se termine ni una central generadora de electricidad nueva.

La gran gesta heroica de los siguientes años será lidiar contra los apagones. Este riesgo está alejando la inversión manufacturera en México. Extraña visión del mundo.

 
 
@carloselizondom
 
 
 
 


Carlos Elizondo Mayer-Serra, politólogo (Oxford) e internacionalista (El Colegio de México), se ha dedicado a investigar la tensión que existe entre lograr gobernarnos democráticamente y crecer económicamente. Su más reciente libro, Los de adelante corren mucho: Desigualdad, privilegios y democracia, discute esta tensión para el caso del continente americano. Es profesor de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey.

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