OPINIÓN

La cucaracha

Jesús Silva-Herzog Márquez EN REFORMA

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Cuando Jim Sams despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en una criatura gigantesca. Así comienza la nueva novela -más bien un cuento largo-, de Ian McEwan. La historia de Kafka, puesta de cabeza. Es la cucaracha la que se convierte en ser humano. El hombre al despertarse, ve con horror sus patas distantes y tubulares. Sus ojos simples le presentan un panorama borroso y, al mismo tiempo, insoportablemente chillante. Su carne, repugnantemente visible por fuera de su esqueleto. Y con asco se percata de esa carne resbalosa que pasea dentro de la boca. Sams no despertó en el cuerpo cualquier humano. La cucaracha descubre esa misma mañana que ocupa el cuerpo del primer ministro británico. Pero pronto encuentra un consuelo: su pelo de jengibre tiene el mismo color que tenía su vieja cáscara.