OPINIÓN

Las democracias corrigen

Jorge Suárez-Vélez EN REFORMA

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Todo indica que Estados Unidos -y el mundo- se liberó de uno de los peores seres humanos que han llegado a una posición de poder en la historia, quizá a la que más lo otorga. Si como decía Heráclito "carácter es destino", el justo destino para alguien tan carente de carácter como Donald Trump sería una prisión. Desde antes de 2016 conocíamos su historia de misoginia, racismo y deshonestidad sistemática. En cuatro años de su Presidencia la constatamos. El legado del ignorante y ególatra mentiroso patológico es un país partido. Nunca intentó ser Presidente para todos, y quizá por eso en dos elecciones no logró ganar el voto de la mayoría. Prefirió clavar profundas cuñas en grietas que ya existían, cicatrices que ya no cerrarán.