OPINIÓN

Mulatas

DE POLÍTICA Y COSAS PEORES / Catón EN REFORMA

4 MIN 00 SEG

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El que se sienta de sentón y se levanta de pujido está jodido. Tal era la etapa de la vida en que se hallaba don Geroncio, señor septuagenario. Claro, él no quería reconocer que había llegado ya a lo que Jorge Manrique llamó con duros términos "el arrabal de senectud". Viejo es el que tiene 10 años más que tú. Pero ciertos ajes, arrechuchos y alifafes, o sea achaques, entre los cuales el principal era el trabajo que le costaba caminar, lo obligaron a ir con el médico. Éste lo vio tan agotado y débil, tan en peligro de caer, que de inmediato le extendió una receta y le indicó que regresara en dos semanas para hacerle una nueva revisión. Cuando volvió don Geroncio a la consulta se veía aún más decaído y laso que la primera vez. Ahora estaba al borde de la extenuación. Le preguntó el galeno: "¿A qué se debe su desfallecimiento?". Respondió con voz apenas audible el senil paciente: "La culpa la tienen las mulatas. Entre las dos me tienen acabado. Una semana más con ellas y de seguro iré a la tumba". (Nota. Eso es lo que antes se llamaba "una buena muerte"). El doctor se asombró. "¿Cuáles mulatas?". "Las que me prescribió usted" -contestó don Geroncio. Y le mostró la receta. La vio el facultativo y aclaró: "Aquí dice: 'Un par de muletas'"... Terminó el viaje nupcial y los recién casados tomaron el avión para volver a casa. En el trayecto el feliz novio le preguntó a su desposada: "¿Qué te pareció nuestra luna de miel?". Respondió la joven: "Me pareció muy corta". "¿Corta? -se amoscó el galán-. Mi amor: duró 20 días". Acotó la novia: "No me refería a eso". (Mensaje a los dos recién casados. Tú, muchacha, no pongas el largor por encima del amor. Y tú, subdotado mancebo, trata de ser feliz con lo que tienes, como dijo el gran Napoleón -José María- en "Vive", una de las más bellas canciones que se han compuesto en México)... La cuesta de enero está costando mucho. Con la inflación el precio de los alimentos ha aumentado en tal manera que hay quienes afrontan dificultades grandes para encontrar la subsistencia, y deben echar manos a recursos extremos a fin de no fenecer de hambre. Hace unos días alguien le preguntó a Santo Clos: "¿Cómo está Rodolfo, el reno de la nariz roja?". Respondió él: "Un poco duro"... Ya conocemos a Jactancio Elátez, sujeto egocentrista, pagado de sí mismo, presuntuoso y narcisista. Su autoestima es un Ferrari o Lamborghini. Fue con una chica al popular Motel Kamawa, y en la habitación número 210 llevó a cabo con ella la consabida acción. Al terminar el trance le preguntó, vanidoso, a su pareja: "Después de la forma en que acabo de realizar el acto ¿no te gustaría otro?". Respondió la muchacha: "Sí, pero ahora no está en la ciudad"... En el Bar Ahúnda un tipo ya entrado en copas le confió a su compañero de parranda: "Mi señora es hombreriega". "Caramba -se apesadumbró el otro-. No sabía yo que tenías ese problema con tu esposa". "Sí -confirmó el primero-. Constantemente se encoge de hombros". (Don Luis María Martínez, arzobispo primado que fue de México, no sólo era un hombre sabio, sino también ingenioso y dueño de gran sentido del humor. En cierta ocasión recibió en su casa a un sacerdote peruano. Le comentó: "Mi hermana también es peruana". "¿De veras? -se interesó el visitante-. ¿Nació en Perú?". "No -respondió don Luis María-, pero a todo lo que digo le pone pero")... Doña Fecundina era madre ya de 14 hijos. Una trabajadora social le preguntó: "¿Por qué ha tenido tantos?". Respondió la prolífica señora: "Tengo un problema en las rodillas". La trabajadora social se sorprendió. "¿Qué tienen que ver con esto las rodillas?". Explicó doña Fecundina: "No puedo juntarlas"... FIN.