OPINIÓN

No somos isla

Jorge Suárez-Vélez EN REFORMA

3 MIN 30 SEG

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En México tenemos la peligrosa costumbre de vernos el ombligo mientras el mundo está inmerso en una profunda transformación. Pareciera que mantenernos ajenos al cambio fuese una alternativa válida. No lo es. Un par de preocupantes ejemplos: mientras le apostamos a refinar gasolina (perdiendo hasta la camisa en el proceso), el mundo invierte varios puntos del PIB mundial en la transición hacia energía renovable. Segundo, AMLO decidió imponerles a las empresas ferroviarias la obligación de que regresen los trenes de pasajeros. Nuestra red ferroviaria, orientada a la carga, es ya hoy absolutamente insuficiente para las crecientes necesidades de nuestra industria, que busca aprovechar las oportunidades que provienen del "reshoring" (la necesidad de empresas de EU de mover capacidad industrial a Norteamérica, ante el inminente conflicto con China, entre otros motivos). Imponer esa medida es el epítome de la miopía.