OPINIÓN

Habría otro símbolo de la tragedia: obligados por Trump, cambiamos radicalmente la política migratoria

Nuestro año bajo tierra

Jorge Volpi EN REFORMA

3 MIN 30 SEG

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Aún no nos damos cuenta, pero ya somos otros: estos doce meses de pandemia nos han trastocado para siempre. A ratos, ahítos de nostalgia, quisiéramos imaginar que volver al pasado todavía es posible, que allá, en algún lugar, se parapeta el tiempo prepandémico y, cuando al fin todos estemos vacunados, habremos de regresar allí, a ese espejismo que a ratos nos parece idílico. Lo cierto es que aquel mundo, que ha quedado sepultado para siempre, era bastante atroz, y haríamos bien en ya desprendernos de él. Lo que no significa que esta era, este paréntesis o este entreacto, sea mejor, obstinados en no aprender de los errores previos, en no aprovechar esta insólita fluctuación para rectificar y construir, poco a poco, un mundo mejor.