OPINIÓN

Pasar por el cuerpo

Eduardo Caccia EN REFORMA

4 MIN 00 SEG

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Conducía por una vialidad de tres carriles, junto al camellón. Súbitamente tuve que virar. Frente a mí había un montón de arena y un minúsculo cono de plástico color naranja. Un trabajador paleaba el material que habían dejado sobre la calle y parte sobre el camellón. Si este trabajador fuera conductor, sabría que poner un cono de advertencia justo en el sitio, es inútil. Sabemos que las señales preventivas deben darse con decenas de metros de anticipación, para poder frenar. Esta anécdota, aparentemente banal, encierra claves de cómo aprendemos a hacer las cosas, cómo hay gente experta y gente ineficiente.