OPINIÓN

Usted está realmente enfermo

Alma Delia Murillo EN REFORMA

4 MIN 00 SEG

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El barman, con una sonrisa de loco, se levanta y se guarda los papelitos convertidos en dinero que Voland le da para compensarlo por haber recibido billetes falsos la noche anterior en su establecimiento. Pobre barman, lo que le espera es un delirio estúpido y doloroso que no empezó el día que habla con el Diablo -el Diablo es Voland-, sino mucho antes, cuando guardaba celosamente sus billetes en el piso de su casa y el oro entre paños secretos pero pregonaba "ser pobre". A lo largo de la novela de Bulgákov, hay una crítica constante al rasero miserable con que la sociedad se relaciona con el dinero, pero, especialmente, quienes más lo tienen asegurado: millonarios y funcionarios públicos.