OPINIÓN

Autenticidad y calca

Jesús Silva-Herzog Márquez EN REFORMA

4 MIN 00 SEG

Icono para compartir en redesIcono para compartir en redesIcono para compartir en redesIcono para compartir en redesIcono para compartir en redes
La autenticidad ha sido la coartada perfecta. La tontería, la incompetencia, el insulto y la mentira se esconden tras la desenvoltura del hombre auténtico. Esa es la imagen que de sí mismo ha construido el Presidente. Ha sido exitoso. Se le ve como un hombre que dice lo que piensa y se deja llevar por un impulso que viene de su interior. Todo se le perdona al hombre que parece ser fiel a su ímpetu. El desparpajo con el que puede decir y repetir sandeces encuentra, de ese modo, oídos benévolos. ¡Con cuánto aplomo puede decir idioteces sobre la historia, las relaciones internacionales o la ley! El Presidente no tiene el menor interés en cotejar sus palabras con la realidad, con la experiencia, con los datos porque lo que le importa es transmitir una convicción. Lo suyo es un machacón aviso de creencias. Nadie ha logrado detectar en él un brote de curiosidad. Sabe lo suficiente sobre todos los asuntos porque lo que importa no es lo que pasa, sino lo que él cree. De ese modo, escuchamos diariamente al Presidente dando cátedra sobre lo que ignora con una seguridad envidiable. Será muchas veces absurdo lo que dice, pero lo comunica con un convencimiento absoluto, como si todos sus mensajes fueran, en realidad, un testimonio espiritual.