OPINIÓN

El guardabosques

Juan Villoro EN REFORMA

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El espacio esencial de la literatura alemana es el bosque donde surgen los cuentos de hadas. En un claro alejado de la vida común, los ogros y las brujas tienen su oportunidad. Desde hace décadas, Peter Handke vive a las afueras de París, junto a una foresta que le permite caminar durante horas en los caminos que Martin Heidegger llamó "sendas de la madera". Así cultiva una de las más asentadas tradiciones de la cultura alemana, la excursión como principio filosófico (en las principales universidades que ofician en ese idioma, una vez al año se celebra una wanderung en la que profesores y alumnos discuten sus temas decisivos).