OPINIÓN

¡¡¡Córtalas!!!

Guadalupe Loaeza EN REFORMA

Icono para compartir en redesIcono para compartir en redesIcono para compartir en redesIcono para compartir en redesIcono para compartir en redes
-¡¡¡Córtalas!!!, sentenció con absoluta rabia, la que creía era mi amiga y con la que había cursado prácticamente toda la primaria. Decir "¡córtalas!" a la vez que se unía el dedo pulgar con el índice, formando un circulito, significaba algo como "¡muérete, desaparece, no te quiero ver ni en pintura, ya no existes para mí, estás totalmente excluida del grupo, etcétera, etcétera". Más que una sentencia de guerra, era un finiquito sin posibilidades de perdón. El rechazo, muchas veces hecho públicamente, no quedaba allí, lo peor venía después: la tristeza, la sensación de exclusión y la falta de solidaridad de las demás compañeras; incluso, muchas de ellas aprovechaban el "cortón" para animarse, encaminarse frente a mí y en coro exclamar: "¡Córtalas!".