OPINIÓN

Nada hago sin alegría

ANDAR Y VER / Jesús Silva-Herzog Márquez EN REFORMA

3 MIN 00 SEG

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Hace unos años, Sarah Bakewell escribió una biografía de Michel de Montaigne estructurada como un volumen de autoayuda. Cómo vivir era el título y se componía de una pregunta y veinte intentos de respuesta. Los capítulos le daban al libro una estructura imperativa que resulta contraria al tono de los ensayos primigenios. Pon atención. Lee mucho y olvídate de lo que lees. Cuestiónalo todo. El volumen de Bakewell tiene su mérito, pero la conversión de los ensayos en instrucciones ofende la inteligencia inconcluyente de Montaigne. Hacer de las divagaciones un manual de veinte pasos traiciona el espíritu del paseante. Pablo Sol Mora, agudo crítico literario que ha ido publicando en Letras libres sus memorias de leedor, ha escrito recientemente un libro mucho más compacto, elegante y profundo sobre el padre del ensayo. Tiene, ciertamente, un propósito semejante: contagiar el amor por Montaigne e identificar sus principales invitaciones. Pero lo hace absorbiendo el espíritu del ensayo y no solamente su moraleja. Sus paseos con Montaigne siguen su ritmo, aceptan la divagación, se miran en el espejo, se proveen de citas pertinentes para saborear esa duda que impide caer en el error de la conclusión.